Día 119. Libro 11.
1 Reyes 17
- El reinado de Acab.
- Hizo lo malo ante los ojos de Jehová, más que todos los que reinaron antes de él.
- Dios cierra el cielo para que no llueva y se produce una gran hambre en toda la tierra.
- Es uno de los momentos más críticos en la historia del pueblo de Dios.
- El Señor levanta un profeta.
- Apártate y escóndete en el arroyo de Querit, los cuervos te darán de comer. Levántate vete a Sarepta de Sidon. He dado orden a una viuda que te sustente.
- Santiago 5:17. “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.”
- Ningún profeta es acepto en su propia tierra.
- Esta viuda en Sarepta de Sidón representa a los que, siendo extranjeros y advenedizos, reconocen la Palabra de Dios.
- ¿Reconoce su pueblo la palabra de Dios, o el Señor debe enviarla fuera?
- Verso 24. “Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad en tu boca.”
- Lucas 4:24-26. “Y añadió: De cierto os digo, que ningún profeta es acepto en su propia tierra. Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.”
- Antes de comer tú y tus hijos, sustenta la Palabra de Dios, que no muera.
- En realidad nosotros tenemos la misma orden que recibió la viuda.
- Si hacemos esto, nunca nos faltará la unción del Espíritu, ni su Palabra en nosotros.
- Versos 13-14. “No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra.”
1 Reyes 18
- ¿Quién es el que turba al pueblo?
- En realidad no es la Palabra de Dios la que turba a la nación.
- Es el gobernante pecador y desobediente, no el profeta que denuncia el pecado, conforme a la Palabra de Jehová.
- Verso 18. “Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová, y siguiendo a los baales.”
- Los falsos profetas.
- ¿Necesitamos un espectáculo, un gran esfuerzo logístico, o un gran evento público para invocar la presencia de Dios?
- Observemos el espectáculo.
- Versos 26-29. “Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase.”
- ¿Qué se requiere para que el pueblo conozca que Jehová, es el Dios, y que El vuelva el corazón de nosotros hacia El?
- Acabemos con el espectáculo de los falsos profetas.
- Arreglemos el altar de Jehová que está arruinado: volvamos a la Palabra.
- Echémosle agua al holocausto. Que no quede ninguna duda que será Cristo, la Palabra de Dios, la que encenderá el fuego y no habrá cabida para el esfuerzo ni la gloria humana. Dios no compartirá su gloria con nadie.
- Necesitamos un holocausto: Cristo nuestro Cordero inmolado.
- ¿Quiénes serán los leños del altar? Aquellos que están dispuestos a arder con su fuego y obedecer hasta el fin.
- Hagamos que corra el agua alrededor del altar: el agua viva, aquella que el que la bebiere no volverá a tener sed, el agua de la purificación de nuestros pecados, el agua que salta para vida eterna. Que corra el arrepentimiento y el perdón de Cristo en el altar de Dios.
- Que sea manifiesto a todo el pueblo de Dios y a los falsos profetas, que sólo El es Dios, y que somos sus siervos, y que por mandato suyo hacemos todas las cosas.
- Versos 37-39. “Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!”
Oremos
- Señor perdónanos cuando no le damos la prioridad a tu Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 245
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: