Día 72. Libro 6.
Josué 5
- La causa por la cual vagaron en el desierto 40 años.
- Por cuanto NO obedecieron a la voz de Jehová. Verso 6.
- Mientras no seamos obedientes, vagaremos en nuestro desierto.
- Sólo el que dispone su corazón para obedecer la Palabra y camina en obediencia a ella, puede tomar posesión del reino y entender la revelación, comer la leche y la miel de la Palabra.
- Ezequiel 20:15. “También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras.”
- El verdadero maná.
- Observemos que el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán.
- ¿Cuál es el verdadero Maná? Juan 6:57-58. «Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. Éste es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente.»
- Apocalipsis 2:17. «El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.»
- Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo.
- Cristo ha venido como Príncipe del ejército de Jehová. Quitemos el calzado de nuestros pies.
- ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Versos 13-15. “Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos? Él respondió: No; más como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo? Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.”
Josué 6
- Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
- Salmos 127:1. «Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.»
- Los muros caen.
- El pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó.
- Hebreos 11:30. «Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días.»
- Los muros en que ponemos nuestra confianza.
- Todo aquello en lo cual hemos puesto nuestra confianza, todo aquello que impide que tomemos posesión de la tierra prometida y todo aquello que se opone al conocimiento de Cristo, a la obediencia a la Palabra, debe ser derrumbado.
- Deuteronomio 28:52. «Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová tu Dios te hubiere dado.»
- 2 Corintios 10:5. «Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.»
- Observemos la promesa: Dios las ha entregado en nuestra mano, aun cuando sean una fortaleza bien cerrada. (Verso 1. “Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.”)
- Los verdaderos muros inconmovibles.
- Zacarías 2:5. «Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.»
- Jeremías 15:20. «Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.»
- Isaías 60:18. «Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.»
- Isaías 26:1. «En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.»
- Alabemos, adoremos y demos honra y gloria a nuestro poderoso Señor.
- Él abrió el Mar Rojo.
- El hizo pasar a su pueblo en seco a través del Jordán.
- El derribó los muros de Jericó.
- Nos ha salvado y redimido a través de su muerte en la cruz.
- Nos ha salvado de nuestros enemigos con mano poderosa.
- Aleluya!!!
- Gloria a su santo nombre!!!
Josué 7
- NO CODICIARÁS.
- Deuteronomio 7:25-26. «Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación a Jehová tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominarás, porque es anatema.»
- Proverbios 1:19. «Tales son las sendas de todo el que es dado a la codicia, La cual quita la vida de sus poseedores.»
- Proverbios 12:12. «Codicia el impío la red de los malvados; Mas la raíz de los justos dará fruto.»
- Proverbios 21:26. «Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.»
- Isaías 57:17. «Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.»
- Habacub 2:9. «¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!»
- 2 Pedro 2:14. «Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición.»
- El anatema.
- La orden de Dios. Josué 6:17-18. «Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos. Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.»
- La desobediencia. Josué 7:1. “Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.”
- La causa. Observemos que Acán tomó del anatema por codicia y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.
- El juicio de Dios. Verso 11-12. “Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.”
- El verdadero anatema inconmovible.
- No amar y obedecer al Señor Jesucristo es ser anatema. 1 Corintios 16:22. «El que no amare al Señor Jesucristo, sea anatema. (…)».
- Predicar un evangelio distinto al de la Palabra, es ser anatema. Gálatas 1:8-9. «Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.»
- El fruto de la desobediencia.
- En lugar de victoria, tendremos derrota. La desobediencia nos debilita espiritualmente y nos impide hacer frente a nuestros enemigos.
- Verso 12. «Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con ustedes, si no destruyen el anatema de en medio de ustedes.»
Oremos
- Padre haznos hijos obedientes.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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