Deuteronomio 18-21

Día 65. Libro 5.

Deuteronomio 18

  1. Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da.
  2. NO aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.
  3. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; más a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. Versos 9, 14.
  • ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?
  • Verso 22. “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”

Deuteronomio 19

  1. El ensanchará tu territorio.
  2. Si amas al Señor, guardas los mandamientos, los obedeces y andas en sus caminos.
  3. Versos 8-9. “Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres.”
  • La ley del ojo por ojo. Su objetivo.
  • Se aplicaría a aquel, que mintiendo, testifique falsamente en contra de su hermano.
  • El objetivo de esta ley era lograr temor de Dios entre la congregación. Ver los versos 18-21.
  • Observemos las medidas bíblicas para corregir el pecado:
  • El pecado se corrige desde «temprano», es decir, desde el principio.
    • Proverbios 13:24. «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»  
  • Tres ingredientes imprescindibles para corregir el pecado:
    • La Palabra, la misericordia del perdón y el temor de Jehová.
    • Proverbios 16:6. «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”
  • La respuesta que damos al ser exhortados y corregidos.
    • Nuestra conducta demuestra cuál es la madurez de nuestro carácter.
    • ¿Respondemos con humildad cristiana, nos arrepentimos y mostramos sabiduría?
    • O por el contrario, ¿Difamamos, manchamos y aborrecemos al que nos reprende? Entonces nuestro carácter es de impío y escarnecedor.
  • Proverbios 9:7-8. «El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará».  
  • Descanso y alegría tendrán las familias y las iglesias que corrigen el pecado:
    • Proverbios 29:17. «Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.»  
  • Se necesitan palabras y también acciones para corregir:
    • Proverbios 29:19. «El siervo no se corrige con palabras; Porque entiende, mas no hace caso.» 
  • Los pasos necesarios y bíblicos para exhortar y corregir el pecado:
    • Mateo 18:15-17. «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.»  
  • El Señor corrige. El caso de Ananías y Safira es un ejemplo.
  • Ellos quisieron mentir al Espíritu Santo. Ver Hechos 5:1-11.
  • Hechos 5:11. «Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.»
  • Consideremos también estos textos:
  • Tito 3:11. «Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.»
  • 1 Corintios 5:11-13. «Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.»

Deuteronomio 20

  1. Nuestros verdaderos enemigos.
  2. En la tierra prometida son todas aquellas cosas que existen en nosotros y que nos conducen al pecado, afectando nuestra nueva vida en Cristo e impidiendo nuestro crecimiento espiritual en el reino de los cielos.
  3. Observemos en este capítulo todo lo que se nos enseña al respecto.
  4. Luchar contra el pecado que habita en nosotros es una batalla necesaria.
  5. Necesitamos valor para reconocer a nuestros enemigos internos y exterminarlos.
  6. Si somos medrosos y pusilánimes no podemos ir a la guerra contra nuestro propio pecado.
  7. Sólo los valientes arrebatan el reino de los cielos.
  8. Todo aquel que tenga otras prioridades y no pueda enfrentar esta batalla puede contaminar y apocar el corazón de los que están luchando.
  9. El Señor dice que consideres lo que te impida ser discípulo y renuncies a eso, porque si no, no puedes entrar a la guerra. Ver Lucas 14:25-33 y 9:23-27.
  10. Él nos dará la victoria.
  11. Verso 4. «Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.»
  • Los árboles que no llevan fruto.
  • Al tomar posesión de la Tierra Prometida necesitas destruir y talar los árboles que no llevan fruto.
  • Evaluemos todas aquellas cosas en nuestra vida que pueden afectar nuestro crecimiento y si son o no, conforme a la Palabra: Si dan fruto, podemos conservarlas. Si no edifican, hay que destruirlas y talarlas.

Deuteronomio 21

  1. Así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá. Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, lo harás morir, y lo colgarás en un madero.
  • Nuestro amado Cristo, fue colgado en lugar nuestro.
  • Gálatas 3:13. «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).»
  • Isaías 53:3-5.  «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»

Oremos

  • Señor, perdona nuestro pecado. Limpianos más y más de nuestra maldad.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 300

Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress:  365 días con la Palabra

Twitter: @mirdzastrid

App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186

Y en nuestra página Web:

https://volveralapalabra.wordpress.com

Deja un comentario