Día 65. Libro 5.
Deuteronomio 18
- Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da.
- NO aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.
- Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen; más a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios. Versos 9, 14.
- ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no ha hablado?
- Verso 22. “Si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de él.”
Deuteronomio 19
- El ensanchará tu territorio.
- Si amas al Señor, guardas los mandamientos, los obedeces y andas en sus caminos.
- Versos 8-9. “Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres.”
- La ley del ojo por ojo. Su objetivo.
- Se aplicaría a aquel, que mintiendo, testifique falsamente en contra de su hermano.
- El objetivo de esta ley era lograr temor de Dios entre la congregación. Ver los versos 18-21.
- Observemos las medidas bíblicas para corregir el pecado:
- El pecado se corrige desde «temprano», es decir, desde el principio.
- Proverbios 13:24. «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.»
- Tres ingredientes imprescindibles para corregir el pecado:
- La Palabra, la misericordia del perdón y el temor de Jehová.
- Proverbios 16:6. «Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”
- La respuesta que damos al ser exhortados y corregidos.
- Nuestra conducta demuestra cuál es la madurez de nuestro carácter.
- ¿Respondemos con humildad cristiana, nos arrepentimos y mostramos sabiduría?
- O por el contrario, ¿Difamamos, manchamos y aborrecemos al que nos reprende? Entonces nuestro carácter es de impío y escarnecedor.
- Proverbios 9:7-8. «El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha. No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará».
- Descanso y alegría tendrán las familias y las iglesias que corrigen el pecado:
- Proverbios 29:17. «Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma.»
- Se necesitan palabras y también acciones para corregir:
- Proverbios 29:19. «El siervo no se corrige con palabras; Porque entiende, mas no hace caso.»
- Los pasos necesarios y bíblicos para exhortar y corregir el pecado:
- Mateo 18:15-17. «Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.»
- El Señor corrige. El caso de Ananías y Safira es un ejemplo.
- Ellos quisieron mentir al Espíritu Santo. Ver Hechos 5:1-11.
- Hechos 5:11. «Y vino gran temor sobre toda la iglesia, y sobre todos los que oyeron estas cosas.»
- Consideremos también estos textos:
- Tito 3:11. «Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.»
- 1 Corintios 5:11-13. «Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.»
Deuteronomio 20
- Nuestros verdaderos enemigos.
- En la tierra prometida son todas aquellas cosas que existen en nosotros y que nos conducen al pecado, afectando nuestra nueva vida en Cristo e impidiendo nuestro crecimiento espiritual en el reino de los cielos.
- Observemos en este capítulo todo lo que se nos enseña al respecto.
- Luchar contra el pecado que habita en nosotros es una batalla necesaria.
- Necesitamos valor para reconocer a nuestros enemigos internos y exterminarlos.
- Si somos medrosos y pusilánimes no podemos ir a la guerra contra nuestro propio pecado.
- Sólo los valientes arrebatan el reino de los cielos.
- Todo aquel que tenga otras prioridades y no pueda enfrentar esta batalla puede contaminar y apocar el corazón de los que están luchando.
- El Señor dice que consideres lo que te impida ser discípulo y renuncies a eso, porque si no, no puedes entrar a la guerra. Ver Lucas 14:25-33 y 9:23-27.
- Él nos dará la victoria.
- Verso 4. «Porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.»
- Los árboles que no llevan fruto.
- Al tomar posesión de la Tierra Prometida necesitas destruir y talar los árboles que no llevan fruto.
- Evaluemos todas aquellas cosas en nuestra vida que pueden afectar nuestro crecimiento y si son o no, conforme a la Palabra: Si dan fruto, podemos conservarlas. Si no edifican, hay que destruirlas y talarlas.
Deuteronomio 21
- Así quitarás el mal de en medio de ti, y todo Israel oirá, y temerá. Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, lo harás morir, y lo colgarás en un madero.
- Nuestro amado Cristo, fue colgado en lugar nuestro.
- Gálatas 3:13. «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).»
- Isaías 53:3-5. «Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.»
Oremos
- Señor, perdona nuestro pecado. Limpianos más y más de nuestra maldad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 300
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: