Día 61. Libro 5.
Deuteronomio 5
- El anhelo del Señor.
- Verso 29. «¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre!»
- Tengamos presente que el pueblo de Dios no quiso aceptar el gran privilegio que se les puso por delante.
- Verso 5. “…vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte.”
- En lugar de aceptar este gran privilegio, tuvieron temor y dijeron a Moisés: sube tú y ven y cuéntanos.
- ¿Hacemos nosotros lo mismo? En lugar de escudriñar la Palabra y recibir revelación directamente de la presencia de Jehová, nosotros preferimos que otro nos cuente.
- Todavía el Señor nos dice: “Tu quédate conmigo.”
- Verso 31. «Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión.»
- Obediencia.
- Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra.
- Versos 32-33. “Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.”
Deuteronomio 6
- Oye la Palabra pueblo de Dios.
- Para que te vaya bien y conserves la vida.
- Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.
- Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
- Éstas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.
- Repetirás la Palabra a tus hijos.
- Hablarás la Palabra estando en tu casa.
- Hablarás la Palabra andando por el camino.
- Hablarás la Palabra al acostarte.
- Hablarás la Palabra cuando te levantes.
- Atarás la Palabra como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos.
- Escribe la Palabra en los postes de tu casa, y en tus puertas.
- Guarda cuidadosamente la Palabra.
- Cumple la Palabra.
- Cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
- A Jehová tu Dios temerás.
- Sólo al Señor servirás, y por su nombre jurarás.
- Dios es Dios celoso.
- No tentarás al Señor tu Dios.
- No andarás en pos de dioses ajenos.
- ¿Cuándo tendremos justicia?
- La justicia es la obediencia a la Palabra del Señor.
- Verso 25. «Y tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de Jehová nuestro Dios, como él nos ha mandado.»
Deuteronomio 7
- La Palabra Del Señor:
- Debemos OÍRLA.
- Debemos CONOCERLA
- Debemos GUARDARLA.
- Versos 11-13. «Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. Y por haber oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, Jehová tu Dios guardará contigo el pacto y la misericordia que juró a tus padres. Y te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra, tu grano, tu mosto, tu aceite, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas, en la tierra que juró a tus padres que te daría.»
- Los moradores de la tierra prometida.
- Pueden ser todas aquellas cosas que habitan en nosotros y que debemos echar fuera de nuestra vida.
- Nunca debemos ignorarlas ni darle más cabida en nosotros.
- No debemos hacer alianzas con nuestro pecado.
- Las obras de las tinieblas, las obras de la carne, y todas las obras muertas y movibles.
- Tampoco nos está permitido dar valor y conservar aquellos argumentos o pecados que habitan en nosotros. Reflexionemos en esto.
- ¿Qué debo echar fuera de mi vida?
- El cuerpo pecaminoso carnal:
- Colosenses 2:11. «En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo.”
- Todas las obras de la carne, las concupiscencias e inmundicias:
- 2 Pedro 2:10. «y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío. Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores.”
- Los demonios:
- Mateo 10:8.«Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.»
- Los pecados:
- Efesios 4:31. «Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.»
- Salmos 37:8. «Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.»
- Los NO del Señor.
- En relación con los moradores de la tierra prometida:
- NO harás alianza, ni tendrás de ellas misericordia.
- NO emparentarás con ellas.
- NO darás tu hija a su hijo.
- NO tomarás a su hija para tu hijo.
- NO los perdonará tu ojo.
- NO servirás a sus dioses, porque te serán tropiezo.
- NO tengas temor de ellas.
- NO desmayes delante de ellos.
- NO codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti.
- NO traerás cosa abominable a tu casa.
- NO emparentaremos con los moradores de la tierra prometida, porque desviarán a tus hijos de en pos del Señor, y servirán a dioses ajenos; y el furor de Jehová se encenderá sobre nosotros, y nos destruirá pronto.
- Recordemos que hemos sido lavados por su sangre.
- Hebreos 9:14. «¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?»
- Apocalipsis 1:5. «Y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre.”
- 1 Corintios 6:11. «Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.»
- Somos pueblo santo para Jehová nuestro Dios.
- Versos 6-8. «Tú eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. El Señor tu Dios te ha escogido para que le seas un pueblo especial, por encima de todos los pueblos que están sobre la tierra. El Señor los quiere, y los ha escogido, no porque ustedes sean más numerosos que todos los pueblos, pues ustedes eran el pueblo más insignificante de todos, sino porque el Señor los ama y porque quiso cumplir el juramento que les hizo a sus padres. Por eso el Señor los ha sacado con mano poderosa; por eso los ha rescatado de la esclavitud y del poder del faraón, el rey de Egipto.»
- Meditemos fuertemente en cada verso del capítulo, definitivamente son verdades trascendentales para nuestra permanencia en la Palabra del Señor.
Oremos
- Padre, te pedimos que saques de nuestra vida todas aquellas cosas que pueden ser piedra de tropiezo e impiden que seamos santos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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