Deuteronomio 1-2

Día 59. Libro 5.

Comenzamos hoy la lectura de nuestro quinto libro de la Biblia. Pidamos revelación, entendimiento y obediencia de corazón. Estemos atentos al significado inconmovible, a lo eterno escondido en cada sombra y figura, así como a lo que el Señor habla sobre su Palabra.

Que sean muchas tus bendiciones en este camino.

No olvides que es necesario leer en humildad de corazón, en arrepentimiento y tener hambre y sed de la Palabra viva.

¡Adelante!

¡Toma posesión de la Tierra Prometida!

Deuteronomio 1

  1. Tomen posesión de la tierra prometida.
  2. Miren, yo les he entregado la tierra; ¡entren y tomen posesión de ella! Es la tierra que yo, el Señor, juré dar a Abrahán, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes, y a su descendencia.
  • La Tierra Prometida. Su significado eterno y verdadero.
  • El Cristo prometido.
  • La salvación prometida.
  • El reino de los cielos.
  • La Palabra de Dios, de la cual fluye leche y miel.
  • Nuestra incorporación al cuerpo de Cristo por medio de la obediencia a su Palabra.
  • La tierra fértil en la que nos convertiremos, dando frutos de justicia, al obedecer su Palabra.
  • Considerando el sentido eterno y verdadero de la Tierra Prometida, ¿qué significa entonces, no querer tomar posesión de ella?
  • Observemos que el pueblo de Dios no quiso tomar la Tierra Prometida, siendo rebelde al mandato de Jehová.
  • Dios castiga a toda esta generación de rebeldes e incrédulos con excepción de Caleb y Josué, y los hace vagar por el desierto, impidiendo que entren a la Tierra Prometida.
  • ¿Significa esto, que cuando no somos obedientes a su Palabra, nuestra vida da vueltas en el desierto?
  • Recordemos que, lo que Dios nos ha prometido en Cristo, por su Palabra, es para nosotros y para nuestros hijos.
  • No debemos temer, ni desmayar en nuestro caminar a la Tierra Prometida.
  • Deuteronomio 1:30-31. «Jehová vuestro Dios, el cual va delante de vosotros, él peleará por vosotros, conforme a todas las cosas que hizo por vosotros en Egipto delante de vuestros ojos. Y en el desierto has visto que Jehová tu Dios te ha traído, como trae el hombre a su hijo, por todo el camino que habéis andado, hasta llegar a este lugar.»
  • El deseo del Señor.
  • Hacernos mil veces más de lo que ahora somos, y bendecirnos como nos ha prometido. ¡Aleluya!
  • Verso 11. » ¡Jehová Dios de vuestros padres os haga mil veces más de lo que ahora sois, y os bendiga, como os ha prometido!»

Deuteronomio 2

  1. Una verdad invaluable.
  2. Verso 7. «… Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto; estos cuarenta años Jehová tu Dios ha estado contigo, y nada te ha faltado.»
  • ¿Quiénes pueden actuar como nuestros enemigos y convertirse en verdaderos gigantes?
  • Consideremos lo que es verdaderamente la Tierra Prometida y lo que son todos aquellos   enemigos que, estando dentro de nosotros mismos, impiden nuestro crecimiento en la Palabra.
  • Meditemos en esto: ¿Que poder tienen los falsos argumentos en nuestro crecimiento espiritual y en el entendimiento de la Palabra del Señor?
  • Colosenses 1:21. “Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.”
  • 2 Corintios 10:5. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
  • Consideremos también todo lo que debemos echar fuera de nosotros:
  • Efesios 4:21. “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.”
  • Colosenses 3:8. “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”
  • Celebremos su promesa.
  • Versos 24-25.  «Levantaos, salid, y pasad el arroyo de Arnón; he aquí he entregado en tu mano a Sehón rey de Hesbón, amorreo, y a su tierra; comienza a tomar posesión de ella, y entra en guerra con él. Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti.»

Oremos

  • Gracias Padre por heredarnos esta joya preciosa.
  • Permite que la atesoremos en nuestro corazón y le demos su verdadero valor en el reino de los cielos como una joya eterna e inconmovible.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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