Día 50. Libro 4.
Números 12
- El pecado de Aarón y María.
- Es necesario precisar el verdadero motivo de la ira de Dios.
- En el capítulo anterior el pueblo estaba aburrido del Maná, el cual es figura de la Palabra.
- Ahora, dicen que Dios no sólo habla por Moisés.
- Ellos dijeron: «Jehová también ha hablado por nosotros». Pero esto no era cierto.
- El pecado de Aarón y María en contra de Moisés, en realidad representa el pecado en contra de la Palabra.
- Recordemos que Moisés es figura de Cristo.
- Tengamos presente que Cristo es el verbo, la Palabra revelada.
- Moisés recibió la Palabra revelada de Jehová porque el Señor le hablaba cara a cara y no por figuras.
- Dios no hablaba a Aarón y María cara a cara.
- Por esta causa se encendió la ira de Dios: El sólo se ha revelado a través de Cristo, su Palabra. Nadie puede sustituir esto.
- Juan 1:17-18. «Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.»
- Meditemos en esto.
- ¿Conocemos la revelación de la Palabra de Jehová o todavía percibimos solo las figuras?
- ¿Entendemos la revelación de lo inconmovible o todavía vemos como a través de un velo, oscuramente?
- Consideremos esto: la ira de Dios se manifestó por el pecado de Aarón y María con lepra.
- ¿Hay lepra entre nosotros?
- No aceptar la revelación de la Palabra en Cristo Jesús puede ser un pecado crónico.
- En el verso 13 Moisés intercede por María, así como Cristo intercede por la Iglesia.
- Romanos 8:34. «¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.»
Números 13
- La tierra prometida.
- En un primer sentido la tierra prometida es figura de la Cristo, la Palabra.
- Porque es una tierra que fluye y destila leche y miel. Salmo 19:10 y 119:103.
- Es una tierra buena y ancha. Como dice Éxodo 3:8.
- Es Jehová quien nos introduce en ella.
- Debemos subir a ella y observarla.
- Es necesario esforzarse, combatir, luchar, para tomar posesión de ella; así como sembrarla, ararla, regarla para obtener sus frutos.
- Jehová estará contigo para tomarla.
- Puedes unirte con un hermano para luchar por ella, como un cuerpo.
- Jueces 1:3.» Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él.”
- El pueblo que habita la tierra es fuerte, gigante y numeroso. Sus ciudades son muy grandes y están fortificadas. Así serán todos los cristianos y las iglesias que se coman la Palabra y la obedezcan día a día.
- Su terreno es fértil. Salmo 1:1-3.
- El fruto de la tierra es grandioso. Juan 15:8.
- Los hombres que suben a reconocer la tierra. Dos tipos de cristianos.
- 1er tipo: Los cristianos obedientes como Caleb.
- Ven y toman de la Palabra los frutos, las verdades que contribuyen al crecimiento.
- Motivan e inspiran a otros a obedecer.
- 2o tipo. Los cristianos desobedientes que ven en la Palabra algo inalcanzable y gigantesco, imposible de acceder.
- Son tóxicos y contaminan a otros.
- Verso 32. “Y hablaron mal entre los hijos de Israel, de la tierra que habían reconocido.”
- Dios dijo que los introduciría a la tierra prometida, pero ellos dijeron que no lo lograrían. “No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” Lo cual negaba el poder y la capacidad de Dios para cumplir su Palabra.
- Andaban tras la imaginación de su propio corazón.
- Observemos en detalle el último verso del capítulo: notemos la frase “…y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas…”
- Está afirmación denota cómo ellos veían las cosas.
- Su pensamiento tenía lógica.
- Pero hay un problema en esto: CHOCABA CON LA PALABRA DEL SEÑOR.
- Esto es exactamente lo que describe el Señor como “andar en la imaginación del corazón”.
- Esto significa pensar con tu propia lógica, amar tus propios pensamientos, escoger tus propios caminos y decidir qué es lo bueno y que es lo malo.
- En realidad, el problema se encuentra cuando, al igual que Adán y Eva, tu pensamiento, tus decisiones y visión del mundo, tropiezan, chocan, ignoran y son contrarias a lo que Dios dice.
- Jeremías 9:14. “Antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.”
- Jeremías 11:8. “Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo cumplieron.”
- Jeremías 16:12. “Y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón, no oyéndome a mí.”
- Examinemos nuestro corazón. Hagamos frutos dignos de arrepentimiento.
- ¿Amamos nuestros razonamientos más que la Palabra del Señor?
- ¿Hemos asumido una actitud semejante frente al reto de leer y caminar en obediencia a la Palabra de Dios?
- ¿Validamos y amamos nuestra manera de ser y de pensar por encima de lo que Dios dice?
- ¿Andamos tras la imaginación de nuestro corazón?
Números 14
- Observemos las consecuencias de ser rebeldes a la Palabra de Dios.
- Cuando los espías dijeron su propia visión de la tierra prometida, el pueblo cayó en rebelión.
- Salmos 78:40. “¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo!”
- Jeremías 9:3. “Hicieron que su lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han desconocido, dice Jehová.”
- ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto? Dijo el pueblo de Dios.
- NUNCA debemos regresar a Egipto. Nunca, nunca, nunca.
- Egipto representa la muerte, la esclavitud del pecado y por ende la condenación eterna.
- Volver a Egipto es dejar a Cristo, dejar la salvación.
- Volver a Egipto es pisotear el sacrificio de Cristo en la cruz y su sangre derramada.
- Volver a Egipto es no escuchar al Señor, no oírlo, no escuchar su Palabra.
- Consideremos estos versos como una advertencia amorosa de nuestro buen Dios y padre misericordioso.
- Hebreos 10:26-27. «Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios».
- Hebreos 6:4-6. «Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.»
- Estos versos deben ser nuestra ancla:
- Hebreos 10:38-39. «Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.»
- Salmos 85:8. «Escucharé lo que hablará Jehová Dios; Porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, Para que no se vuelvan a la locura.»
- Murmuraron.
- Salmo 106:24. «Pero aborrecieron la tierra deseable; No creyeron a su palabra.»
- Salmos 78:40-42. » ¡Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto, Lo enojaron en el yermo! Y volvían, y tentaban a Dios, Y provocaban al Santo de Israel. No se acordaron de su mano, Del día que los redimió de la angustia.”
- El castigo.
- Versos 31-32. “Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis. En cuanto a vosotros, vuestros cuerpos caerán en este desierto.”
- La verdad.
- Verso 9. “Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis.”
- Dios responde la oración que es conforme a su Palabra y a aquel que clama misericordia.
- Verso 20. Jehová dijo: “Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.»
- Sigamos caminando en obediencia a su Palabra.
- El Señor nos introducirá a la tierra que fluye leche y miel.
- No veamos a los gigantes y los impedimentos, no veamos los obstáculos, veamos al Señor.
- Seamos como Caleb: “Por cuanto hubo en él otro espíritu, y decidió ir en pos de mí, yo le meteré en la tierra donde entró, y su descendencia la tendrá en posesión.” Verso 24.
Oremos
- Ahora, pues, yo te ruego que sea magnificado tu poder Señor, como lo hablaste, diciendo: Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos.
- Perdona ahora la iniquidad de este pueblo según la grandeza de tu misericordia, y como has perdonado a este pueblo desde Egipto hasta aquí.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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