Día 33. Libro 2.
Éxodo 39
- SANTIDAD A JEHOVÁ.
- Grabemos esto en las tablas de nuestro corazón.
- Como Jehová lo mandó.
- Observemos éste énfasis del Espíritu Santo en los versos: 1, 5, 29, 32, 42-43.
- Veamos que Dios los bendijo porque obedecieron e hicieron todo conforme a su Palabra.
- Versos 42-43. » En conformidad a todas las cosas que Jehová había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra. Y vio Moisés toda la obra, y he aquí que la habían hecho como Jehová había mandado; y los bendijo.»
Éxodo 40
- La consecuencia ineludible y definitiva de obedecer y hacer todo como lo manda la Palabra del Señor.
- Una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová llenó el tabernáculo.
- Leamos nuevamente el capítulo con este entendimiento: Cristo es el verdadero tabernáculo.
- Observemos el cumplimiento de la Palabra en Él.
- Hebreos 9:11. «Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.»
- Apocalipsis 21:3. «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.»
- ¿Qué nos falta?
- Demos una segunda lectura y revisemos en nuestra vida, la presencia de cada uno de los elementos que integran el tabernáculo.
- Hagamos un inventario: el orden bíblico, el aceite de la unción, la madera de la cruz, las lámparas, el altar, la ofrenda. ¿Existen? ¿Están derribados?
- ¿Está la luz de la Palabra encendida en nuestras vidas?
- Hagamos clamor y arrepentimiento.
- No sirvamos a lo que es sombra y figura.
- Tenemos un reino inconmovible.
- Hebreos 8:5. «Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.»
- Juan 1:45. » Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.”
Oremos
- Padre que seamos obedientes y apegados a tu Palabra.
- Que hagamos todo tal y como Tú lo mandas.
- Que se haga todo conforme al entendimiento de tu Palabra, así como tú lo enseñas en tu Palabra.
- Quita nuestros conceptos y pon los tuyos.
- Así como ungiste á Aaron, y sus hijos para ser tus sacerdotes, que tu Santo Espíritu nos unja con la revelación de tu Palabra. Como está escrito (verso 15): «… su unción les servirá por sacerdocio perpetuo por sus generaciones.”
- Padre te pedimos por nuestros hijos físicos y espirituales. Que la unción de la Palabra les sirva de sacerdocio perpetuo en sus vidas.
- Padre abre nuestro entendimiento para hacer todo conforme a tu Palabra.
- Ayúdanos entender y obedecer lo eterno, lo verdadero, lo inconmovible.
- Que entendamos el reino inconmovible, que ya no sirvamos a lo que es sombra y figura.
- Te pedimos que tu nube esté de día sobre nosotros, y el fuego de noche, a vista de toda la casa de Israel, en todas nuestras jornadas.
- Gracias Señor por darnos el libro de Éxodo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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