Día 363. Libro 66.
Apocalipsis 14
- Los 144.000.
- Fueron redimidos de entre los de la tierra.
- No se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes.
- Siguen al Cordero por dondequiera que va.
- Fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero.
- En sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.
- Este es el evangelio eterno que debemos predicar:
- Temamos a Dios.
- Démosle gloria.
- La hora de su juicio ha llegado.
- Adoremos a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.
- ¿Qué pasará a aquellos que adoren a la bestia y a su imagen?
- Escuchemos las advertencias y temamos porque los que reciban la marca de la bestia en su frente o en su mano beberán del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira.
- Serán atormentados con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.
- El humo de su tormento sube por los siglos de los siglos.
- Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.
- Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.
- Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
- La hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está madura.
- Lucas 10:2. «Y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.»
Apocalipsis 15
- Observemos que nadie podrá entrar en el templo hasta que se consume la ira de Dios.
- La verdad sobre la ira de Dios.
- Detengámonos a considerar su importancia.
- El tema de la ira de Dios aparece 13 veces en toda la Biblia, en el libro de Apocalipsis aparece 5 veces.
- En Números 22:22, dice que la ira de Dios se encendió sobre Balaam por desobediente, y el ángel de Jehová se puso en el camino por adversario suyo.
- En 2 Crónicas 24:18, la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén, por su pecado de desobediencia e idolatría: desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres, y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas.
- En el Salmo 106:29, dice que el pueblo de Dios provocó la ira de Dios con sus obras, y se desarrolló la mortandad entre ellos.
- En Juan 3:36, Jesús enseña que el que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
- En Romanos 1:18, dice que la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad.
- Romanos 12:19, nos enseña a no vengarnos por nosotros mismos, sino a dejar lugar a la ira de Dios, porque suya es la venganza.
- En Efesios 5:6 y Colosenses 3:6 dice que la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia. Observemos la advertencia particular de Efesios sobre la falta de entendimiento y conocimiento bíblico que te conduce a dejarte engañar y ser desobediente.
- Finalmente el libro de Apocalipsis nos muestra la ira de Dios en acción:
- En el 14:10, habla del enemigo que beberá del vino de la ira de Dios, y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero.
- En el 14:19, dice que el ángel arrojó su hoz en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de Dios.
- En el 15:1, aparece otra señal, grande y admirable: siete ángeles que tenían las siete plagas postreras; porque en ellas se consumaba la ira de Dios.
- En el 15:7, dice que uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios.
- Observemos en el capítulo 16, el derramamiento sobre la tierra de las siete copas de la ira de Dios, y como esto es también la justicia de Dios.
- Nada despreciable. Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Apocalipsis 16
- Las siete copas de la ira de Dios.
- Primera copa.
- Una úlcera maligna y pestilente sobre los hombres que tenían la marca de la bestia, y que adoraban su imagen.
- Segunda copa.
- Fue derramada sobre el mar, y éste se convirtió en sangre como de muerto; y murió todo ser vivo que había en el mar.
- Tercera copa.
- Fue derramada sobre los ríos, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.
- Cuarta copa.
- Derramada sobre el sol, al cual fue dado quemar a los hombres con fuego.
- Y los hombres se quemaron con el gran calor.
- Y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se
- arrepintieron para darle gloria.
- Quinta copa.
- Fue derramada sobre el trono de la bestia.
- Su reino se cubrió de tinieblas, y mordían de dolor sus lenguas.
- Y blasfemaron contra el Dios del cielo por sus dolores y por sus úlceras, y no se arrepintieron de sus obras.
- Sexta copa.
- Fue derramada sobre el gran río Éufrates; y el agua de éste se secó, para que estuviese preparado el camino a los reyes del oriente.
- Y salió de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas.
- Son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.
- Séptima copa:
- Salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está.
- Hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.
- La gran ciudad fue dividida en tres partes.
- Las ciudades de las naciones cayeron.
- La gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira.
- Toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.
- Cayó del cielo sobre los hombres un enorme granizo como del peso de un talento; y los hombres blasfemaron contra Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fue sobremanera grande.
- He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.
Oremos.
- Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? Sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.
- Justo eres tú, oh Señor, el que eres y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas.
- Por cuanto derramaron la sangre de los santos y de los profetas, también tú les has dado a beber sangre; pues lo merecen.
- Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios son verdaderos y justos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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