Día 349. Libro 58.
Hebreos 8
- Observemos el punto central de lo que se viene diciendo.
- Cristo es el ministro del santuario, el verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.
- El aspecto inconmovible y eterno, trascendente del sacerdocio de Cristo.
- El sacerdocio terrenal, el cual sirve las ofrendas que son figura y sombra de las cosas celestiales.
- ¿Qué nos recuerda el Señor en el verso 9 sobre la desobediencia de su pueblo?
- ¿En qué forma será grabada la Palabra del Señor en el nuevo pacto?
- Versos 10-12. “Pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”.
Hebreos 9
- Resaltemos las diferencias entre el primer pacto y el nuevo pacto:
- El primer pacto tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal.
- La disposición del tabernáculo era una figura y un símbolo para el tiempo presente.
- Cristo es el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación.
- Los sacerdotes del antiguo pacto ofrecían sacrificios terrenales. Cristo se ofreció a sí mismo, mediante el espíritu eterno, como sacrificio, sin mancha.
- El sacerdote debía entrar permanentemente al lugar santísimo. Cristo entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, y obtuvo eterna redención.
- La sangre de ofrendas y sacrificios ofrecidas en el antiguo pacto, no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto.
- El sacerdote ofrecía sangre ajena. Cristo ofreció su propia sangre, la cual puede limpiar nuestras conciencias de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo.
- La segunda venida de Cristo será en relación con el pecado. Verso 27-28.
- Observemos esto: La sangre de Cristo, (el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios) limpiará nuestras conciencias de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo.
Hebreos 10
- ¿Eran los ritos de la ley una sombra de los bienes venideros, o la imagen misma de las cosas?
- El nuevo pacto: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
- Considerando nuestro gran sumo sacerdote y la libertad que tenemos para entrar al lugar santísimo, ¿cuáles son las exhortaciones que nos hace el Señor? Versos 22-39.
- ¿Qué castigo merecerá?
- Aquel que pisotee al Hijo de Dios, y tenga por inmunda la sangre del pacto en el cual fue santificado, y haga afrenta al Espíritu de gracia.
- ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!
- Tengamos paciencia, la Palabra se cumplirá.
- Es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengamos la promesa.
- El Señor vendrá, y no tardará.
- Nosotros debemos vivir por fe; esperando el cumplimiento de la Palabra y siendo obedientes.
- No podemos volver atrás, eso no agrada al Señor.
- Nunca lo olvidemos: nosotros no fuimos escogidos para retroceder, ni para perdición.
- Fuimos escogidos para tener fe, para preservación del alma.
Oremos.
- Padre, ayúdanos a vivir por fe, como herederos de tus promesas.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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