Día 340. Libro 52.
1 Tesalonicenses 1
- Observemos que el evangelio llega a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre.
- El evangelio, Cristo, no consiste solo en palabras, ni en sabiduría humana.
- El poder de la Palabra en los Tesalonicenses.
- Por ellos fue divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todo lugar su fe en Dios se extendió.
- Fueron imitadores del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo.
- Recibieron la Palabra y se convirtieron de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.
- Demos siempre gracias a Dios.
- Por los hermanos.
- Por la obra de su fe.
- Por el trabajo de su amor.
- Por la constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
- Vivamos eternamente agradecidos.
- Convirtámonos de los ídolos a Dios.
- Sirvamos al Dios vivo y verdadero.
- Esperemos de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos.
- ¡Bendito sea Jesús! ¡Él nos libra de la ira venidera!
1 Tesalonicenses 2
- La exhortación en el cuerpo de Cristo no puede proceder de:
- Error.
- Impureza.
- Engaño.
- Nunca puede usar palabras lisonjeras.
- No puede encubrir avaricia.
- No puede buscar gloria de los hombres.
- Porque Dios es el testigo de nuestras intenciones.
- Así debemos amar a los discípulos.
- Con ternura, como la nodriza que cuida a sus propios hijos.
- Con un afecto tan grande, que desea entregar no sólo el evangelio de Dios, sino también la propia vida.
- Con trabajo y fatiga; de noche y de día, para no ser gravosos a nadie.
- Comportándonos santa, justa e irreprensiblemente con todos los creyentes.
- Exhortándolos y consolándolos, como padre a hijos; y encargándonos que anden como es digno de Dios, que los llamó a su reino y gloria.
- Orando sin cesar por ellos y dando gracias a Dios.
- Enseñándoles la palabra de Dios, no como palabra de hombres, sino según es en verdad.
- Enseñando a los discípulos a ser imitadores de Dios en Cristo Jesús, incluyendo el padecimiento.
- Los discípulos son nuestra gloria, esperanza, gozo y corona, delante del Señor Jesucristo, en su venida.
Oremos.
- Señor te damos gracias por el libro de Tesalonicenses.
- Padre que tu evangelio llegue a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre de fe.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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