1 Tesalonicenses 1-2

Día 340. Libro 52.

1 Tesalonicenses 1

  1. Observemos que el evangelio llega a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre.
  2. El evangelio, Cristo, no consiste solo en palabras, ni en sabiduría humana.
  • El poder de la Palabra en los Tesalonicenses.
  • Por ellos fue divulgada la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino en todo lugar su fe en Dios se extendió.
  • Fueron imitadores del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo.
  • Recibieron la Palabra y se convirtieron de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.
  • Demos siempre gracias a Dios.
  • Por los hermanos.
  • Por la obra de su fe.
  • Por el trabajo de su amor.
  • Por la constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo.
  • Vivamos eternamente agradecidos.
  • Convirtámonos de los ídolos a Dios.
  • Sirvamos al Dios vivo y verdadero.
  • Esperemos de los cielos a Su Hijo, al cual resucitó de entre los muertos.
  • ¡Bendito sea Jesús! ¡Él nos libra de la ira venidera!

1 Tesalonicenses 2

  1. La exhortación en el cuerpo de Cristo no puede proceder de:
  2. Error.
  3. Impureza.
  4. Engaño.
  5. Nunca puede usar palabras lisonjeras.
  6. No puede encubrir avaricia.
  7. No puede buscar gloria de los hombres.
  8. Porque Dios es el testigo de nuestras intenciones.
  • Así debemos amar a los discípulos.
  • Con ternura, como la nodriza que cuida a sus propios hijos.
  • Con un afecto tan grande, que desea entregar no sólo el evangelio de Dios, sino también la propia vida.
  • Con trabajo y fatiga; de noche y de día, para no ser gravosos a nadie.
  • Comportándonos santa, justa e irreprensiblemente con todos los creyentes.
  • Exhortándolos y consolándolos, como padre a hijos; y encargándonos que anden como es digno de Dios, que los llamó a su reino y gloria.
  • Orando sin cesar por ellos y dando gracias a Dios.
  • Enseñándoles la palabra de Dios, no como palabra de hombres, sino según es en verdad.
  • Enseñando a los discípulos a ser imitadores de Dios en Cristo Jesús, incluyendo el padecimiento.
  • Los discípulos son nuestra gloria, esperanza, gozo y corona, delante del Señor Jesucristo, en su venida.

Oremos.

  • Señor te damos gracias por el libro de Tesalonicenses.
  • Padre que tu evangelio llegue a nosotros en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre de fe.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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