Día 336. Libro 49.
Efesios 1
- Observemos cual es la petición de Cristo Jesús, el que intercede por nosotros.
- Toda bendición espiritual en los lugares celestiales.
- Que seamos santos y sin mancha delante de él, en Amor.
- Que vivamos conforme a la elección y llamamiento que hemos recibido desde antes de la fundación del mundo.
- Que vivamos para la alabanza de la gloria de su gracia.
- Que entendamos que Él nos hizo aceptos en el Amado.
- Que comprendamos el beneplácito y el misterio de su voluntad. La redención por su sangre.
- El perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia. Que El hizo sobreabundar en nosotros toda sabiduría e inteligencia.
- Nuestra herencia con todos los santos.
- Que hemos sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.
- Lo que se propuso el Padre, su propósito eterno.
- Reunir todas las cosas en Cristo, las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
Efesios 2
- Lo que logró Cristo a través de su muerte en la cruz del calvario.
- Darnos vida juntamente con El, cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
- Salvarnos por gracia.
- Resucitarnos.
- Sentarnos en los lugares celestiales con El.
- Lo que el Señor quiere mostrar en los siglos venideros.
- Las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros.
- Que nos dio el don de la fe, para creer y ser salvos.
- Que hizo posible que caminemos y hagamos las obras que El preparó de antemano.
- Hemos sido hechos cercanos a Dios, por la sangre de Cristo.
- Él es nuestra paz.
- El abolió en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas.
- Que tenemos entrada al Padre por el Espíritu.
- Que ya no somos extranjeros ni advenedizos.
- Que somos conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
- Estamos edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas.
- Somos edificados para morada de Dios en el Espíritu y para ser un templo santo en el Señor.
- Los hijos de desobediencia.
- Siguen la corriente de este mundo.
- Andan conforme al príncipe de la potestad del aire.
- Actúan según los deseos de la carne, hacen la voluntad de la carne y de los pensamientos.
- Son por naturaleza hijos de ira.
Efesios 3
- Reflexionemos y observemos esto.
- El misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, y que ahora, es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.
- Así como Cristo conocía al Padre, así el Espíritu Santo puede hacernos comprender y darnos el conocimiento del misterio de Cristo.
- Doblemos nuestras rodillas ante nuestro Padre y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, y las hace conforme a las riquezas de su gloria y según el poder que actúa en nosotros.
Oremos.
- Clamemos nosotros también con nuestro amado Cristo: Danos el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por tu Espíritu.
- Que habite Cristo por la fe en nuestros corazones. Que seamos arraigados y cimentados en amor.
- Dios mío, que seamos plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál es la anchura, la longitud, la profundidad, la altura, del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.
- Padre Santo que seamos llenos de toda la plenitud de Dios.
- Danos el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento tuyo Señor.
- Alumbra los ojos de nuestro entendimiento.
- Que vivamos conforme a la esperanza que nos has llamado, y conforme a las riquezas de la gloria de tu herencia en los santos.
- Señor: opera en nosotros la supereminente grandeza de tu poder y la fuerza que resucitó a Cristo de los muertos.
- Que la fuerza que sentó a Cristo a la diestra del Padre en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero, nos transforme.
- Padre usa en nosotros el poder que sometió todas las cosas bajo los pies de Cristo para que entendamos tu Palabra.
- Enséñanos la fuerza que puso a Cristo por cabeza de la iglesia.
- Que podamos comprender la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.
- Señor te damos gracias por el cuerpo de Cristo, nuestra iglesia local y nuestra propia vida.
- A Él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús, por todas las edades, por siempre jamás. Amén.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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