Día 314. Libro 44.
Hechos 11
- ¿Quién soy yo para estorbar a Dios?
- Los que eran de la circuncisión, disputaban con Pedro.
- Estorbamos a Dios cuando nos negamos a creer y obedecer su Palabra, anteponiendo nuestras tradiciones y conceptos no ajustados al todo de la Palabra.
- La voluntad de Dios es que se predique la Palabra a toda criatura. Para eso murió Cristo.
- Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios.
- Eso es lo mejor que podemos hacer cuando entendemos el cumplimiento de la Palabra.
- ¿Cómo ayudar?
- Cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea.
Hechos 12
- Eran los días de los panes sin levadura.
- Recordemos que Cristo es nuestro pan sin levadura.
- El no agradó a los hombres, sólo obedeció la Palabra.
- 1 Corintios 5:7. “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.”
- Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles.
- Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.
- Marcos 10:39. «…Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados»
- Isaías 35:4. “Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará.”
- Mateo 10:28. “Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”.
- Lucas 12:4. “Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.”
- Guárdense de la levadura de Herodes.
- Él no quería agradar a Dios, sino a los hombres.
- Herodes mató a Jacobo para agradar a los hombres.
- Fue visto como un dios, por el pueblo ciego.
- Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.
- Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.
- Todo pasará, pero su Palabra no pasará.
- La verdadera custodia.
- Pedro dormía entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.
- Se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
- En realidad, estaba custodiado en la cárcel por los ángeles, no por los soldados.
Hechos 13
- Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
- El Señor es el que aparta, llama y designa.
- Efesios 4:11. “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”
- Efesios 3:7. “… yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.”
- La ceguera del ciego.
- Observemos la reprensión: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
- Cayeron sobre él oscuridad y tinieblas. La ceguera física sólo hizo evidente su ceguera espiritual.
- Los que teméis a Dios, oíd.
- Verso 27. “Porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, no conociendo a Jesús, ni las palabras de los profetas que se leen todos los días de reposo, las cumplieron al condenarle.»
- Nunca deja de cumplirse la Palabra del Señor.
- A los que entre vosotros teméis a Dios, a vosotros es enviada la palabra de esta salvación.
- No menospreciemos las escrituras:
- Observemos que casi toda la ciudad se juntó para oír la palabra de Dios.
- Sin embargo los judíos, viendo la muchedumbre, se llenaron de celos, y rebatían lo que Pablo decía, contradiciendo y blasfemando.
- Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas:
- Verso 41. “Mirad, oh menospreciadores, y asombraos, y desapareced; Porque yo hago una obra en vuestros días, Obra que no creeréis, si alguien os la contare.”
- Cuando alguien menosprecia la Palabra de Dios, en realidad, no se juzga digno de la vida eterna. Ver el verso 46.
- Los gentiles, a diferencia de los judíos, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.
Oremos.
- Confesamos que te tememos Señor y nos humillamos delante de ti.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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