Día 304. Libro 43.
Juan 1
- Jesucristo: el verbo de Dios.
- En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios.
- La Palabra es la luz que brilla en las tinieblas.
- La Palabra, en el mundo está, y el mundo por ella fue hecho; pero el mundo no le conoce.
- La Palabra vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.
- A todos los que reciben la Palabra, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios
- La Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
- Meditemos profundamente en esto: entender que Cristo es la Palabra es algo absolutamente transformador y revolucionario. Significa que todo lo que hemos creído y la forma en que hemos concebido y vivido el evangelio, debe ser revisado y transformado a la luz de esta verdad.
- De cierto, de cierto os digo.
- De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.
Juan 2
- Principio de Señales.
- Al convertir el agua en vino, Jesús realizó, en forma simbólica, la señal, jamás vista.
- Así mismo, El derramó por nosotros su sangre preciosa para limpiarnos del pecado y librarnos de la condenación eterna.
- El manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
- Haced todo lo que os dijere.
- ¿Es la orden de María, una orden para nosotros también?
- El celo de tu casa me consume.
- Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.
- Así mismo, quitemos de nuestra vida aquellas cosas que no son conforme a la Palabra.
- 1 Corintios 3:16. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
Juan 3
- De verdad, verdad, te digo.
- El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
- Necesitamos arrepentirnos para nacer del agua de la purificación, nacer de la Palabra y del Espíritu.
- Partimos de lo movible, pero no podemos quedarnos allí.
- Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
- Necesitamos la revelación, el entendimiento de lo inconmovible.
- Venir a la Palabra.
- Eso es lo que significa venir a la luz.
- ¿Quieres ser examinado por la Palabra?
- Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
- Necesitamos menguar.
- Sólo así crecerá la Palabra en nosotros.
- Para que la Palabra crezca en nosotros, se requiere humildad de mente y de espíritu.
- Hablemos la Palabra.
- Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla.
- Dios no da el Espíritu por medida.
- El que recibe la Palabra.
- Es el que tiene vida eterna.
- El que rehúsa creer en la Palabra, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
- El que obedece la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.
Oremos.
- Amado Señor: Háblanos por el libro de Juan.
- Transforma nuestra mente. Que se habrá nuestro entendimiento así como tu abres los cielos.
- Que fluya la revelación por el Espíritu Santo.
- Que esa sea nuestra experiencia leyendo este libro: queremos recibirte.
- Que se cumpla tu Palabra en nosotros: “Cosas mayores que estas verás”.
- Que veamos cosas mayores en tu Palabra, que no nos quedemos en lo que hemos visto hasta ahora.
- Señor, que mengüe mi manera de ser y de pensar y que crezca en mí la Palabra.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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