Juan 1-3

Día 304. Libro 43.

Juan 1

  1. Jesucristo: el verbo de Dios.
  2. En el principio ya era la Palabra, y aquel que es la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. 
  3. La Palabra es la luz que brilla en las tinieblas.
  4. La Palabra, en el mundo está, y el mundo por ella fue hecho; pero el mundo no le conoce.
  5. La Palabra vino a los suyos, y los suyos no le recibieron.
  6. A todos los que reciben la Palabra, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios
  7. La Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros; (y vimos su gloria,) gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
  8. Meditemos profundamente en esto: entender que Cristo es la Palabra es algo absolutamente transformador y revolucionario. Significa que todo lo que hemos creído y la forma en que hemos concebido y vivido el evangelio, debe ser revisado y transformado a la luz de esta verdad.
  • De cierto, de cierto os digo.
  • De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.

Juan 2

  1. Principio de Señales.
  2. Al convertir el agua en vino, Jesús realizó, en forma simbólica, la señal, jamás vista.
  3. Así mismo, El derramó por nosotros su sangre preciosa para limpiarnos del pecado y librarnos de la condenación eterna.
  4. El manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
  • Haced todo lo que os dijere. 
  • ¿Es la orden de María, una orden para nosotros también?
  • El celo de tu casa me consume.
  • Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.
  • Así mismo, quitemos de nuestra vida aquellas cosas que no son conforme a la Palabra.
  • 1 Corintios 3:16. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Juan 3

  1. De verdad, verdad, te digo.
  2. El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
  3. Necesitamos arrepentirnos para nacer del agua de la purificación, nacer de la Palabra y del Espíritu.
  • Partimos de lo movible, pero no podemos quedarnos allí.
  • Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
  • Necesitamos la revelación, el entendimiento de lo inconmovible.
  • Venir a la Palabra.
  • Eso es lo que significa venir a la luz.
  • ¿Quieres ser examinado por la Palabra?
  • Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.
  • Necesitamos menguar.
  • Sólo así crecerá la Palabra en nosotros.
  • Para que la Palabra crezca en nosotros, se requiere humildad de mente y de espíritu.
  • Hablemos la Palabra.
  • Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla.
  • Dios no da el Espíritu por medida. 
  • El que recibe la Palabra.
  • Es el que tiene vida eterna.
  • El que rehúsa creer en la Palabra, no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
  • El que obedece la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

Oremos.

  • Amado Señor: Háblanos por el libro de Juan.
  • Transforma nuestra mente. Que se habrá nuestro entendimiento así como tu abres los cielos.
  • Que fluya la revelación por el Espíritu Santo.
  • Que esa sea nuestra experiencia leyendo este libro: queremos recibirte.
  • Que se cumpla tu Palabra en nosotros: “Cosas mayores que estas verás”.
  • Que veamos cosas mayores en tu Palabra, que no nos quedemos en lo que hemos visto hasta ahora.
  • Señor, que mengüe mi manera de ser y de pensar y que crezca en mí la Palabra.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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