Lucas 16-18

Día 301. Libro 42.

Lucas 16

  1. El disipador de los bienes verdaderos.
  2. «… ¿Qué es esto que oigo acerca de ti?
  3. “Rinde cuentas de tu administración…».
  4. ¿Qué hacemos con la Palabra de Dios?
  5. ¿La entendemos, la diluimos o la obedecemos en su justa medida?
  6. ¿Cómo administramos el amor de Dios?
  7. ¿Perdonamos como hemos sido perdonados?
  • Rindámosle cuentas a Dios sobre la edificación de nuestro matrimonio:
  • Debemos vivirlo como una figura de Cristo y su iglesia.
  • Las riquezas verdaderas.
  • Necesitamos entender y compartir la Palabra para bendecir a otros.
  • «El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho»  
  • «Por tanto, si no han sido fieles en el uso de las riquezas injustas, ¿quién les confiará las riquezas verdaderas? 
  • «Y si no han sido fieles en el uso de lo ajeno, ¿quién les dará lo que es de ustedes?
  • No pueden servir a Dios y a las riquezas.
  • Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro.
  • «…pues los hijos de este siglo son más sagaces en las relaciones con sus semejantes que los hijos de la luz». 
  • No necesitamos justificarnos a nosotros mismos ante los hombres.
  • Dios conoce nuestros corazones, porque lo que entre los hombres es de alta estima, es abominable delante de Dios.
  • Un entendimiento bíblico del dolor que Dios sufre ante el adulterio.
  • Malaquías 2:13-15. “Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud.”
  • Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.
  • Observemos la petición del rico, en el verso 30. 
  • Escuchemos a Moisés y los profetas.
  • Si no entendemos y obedecemos la Palabra, tampoco entenderemos a Cristo, el que verdaderamente se levantó de los muertos.

Lucas 17

  1. No necesitamos más fe para perdonar.
  2. Sólo necesitamos obedecer lo que se nos ha ordenado.
  • Si obedecemos, no podemos gloriarnos en ello, porque siervos inútiles somos.
  • Acordaos de la mujer de Lot. 
  • Todo el que procure salvar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la salvará.
  • ¿Dónde está el reino de Dios?
  • Está entre nosotros.

Lucas 18

  1. Cuando Cristo regrese.
  2. ¿Hallará fe en la tierra?
  3. Seamos ese remanente que espera a su Señor.
  • Los discípulos no comprendieron nada de esto.
  • Este dicho les estaba encubierto, y no entendían lo que se les decía.
  • Observemos en estas citas, las condiciones que enseñan sobre el tema del entendimiento de la Palabra del Señor:
  • Es el Señor quien nos hace entender:
  • Salmo 32:8. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.”
  • Debemos clamar por entendimiento:
  • Salmo 119:27. “Hazme entender el camino de tus mandamientos, Para que medite en tus maravillas.”
  • Salmo 119:73. “Yod. Tus manos me hicieron y me formaron; Hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.”
  • Escuchar la exposición de la Palabra nos hace entender:
  • Salmo 119:130.  “La exposición de tus palabras alumbra; Hace entender a los simples.”
  • Meditar y escudriñar la Palabra nos hace entender:
  • Proverbios 1:2. “Para entender sabiduría y doctrina, Para conocer razones prudentes.”
  • Proverbios 1:6. “Para entender proverbio y declaración, Palabras de sabios, y sus dichos profundos.”
  • Arrepentirnos y volvernos a la reprensión del Señor nos hace entender:
  • Proverbios 1:23. “Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras.”
  • ¿Qué quieres que te haga?
  • Y él dijo: Señor, que reciba la vista.
  • Jesús le dijo: Recíbela, tu fe te ha salvado.

Oremos.

  • Abre los ojos de nuestro entendimiento Señor. Queremos recibir la vista.
  • Quita nuestra ceguera.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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