Día 298. Libro 42.
Lucas 8
- El que tiene oídos para oír, oiga.
- A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios.
- A los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
- Reflexionemos en esta verdad. ¿La hemos comparado con nuestros paradigmas? La tradición dice exactamente lo contrario.
- La Parábola del Sembrador.
- La semilla es la palabra de Dios.
- Persona 1: La tierra junto al camino.
- Son los que oyen, pero luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.
- Persona 2: La tierra de piedras.
- Los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces.
- Creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan.
- Persona 3: La tierra de espinos.
- Son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto.
- Persona 4. La buena tierra.
- Son los que con corazón bueno y recto, retienen la palabra oída.
- Dan fruto con perseverancia.
- Mirad, pues, cómo oyen.
- A todo el que entienda la Palabra, se le dará más entendimiento.
- A todo el que no entienda, aun lo que piensa entender se le quitará.
- ¿Quiénes son aceptos ante el Señor?
- “Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.”
- Sólo la obediencia permanente es agradable al Señor.
- Seamos perseverantes en la gracia recibida.
- ¿Dónde está vuestra fe?
- ¿En su Palabra, o en la tormenta?
- El fruto de la fe.
- Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo.
- Dos mujeres enfermas.
- Una mujer con flujo de sangre, desde hacía doce años.
- Una niña, como de doce años, moribunda.
- Ambas fueron sanadas.
- Recordemos que la mujer en la Biblia representa a la iglesia.
- En este caso, ambas mujeres representan a la iglesia enferma y moribunda.
- Solo necesitaron encontrarse con la Palabra y fueron sanadas.
- Ningún médico puede sanar a la iglesia, solo el Señor.
- Es la fe en la Palabra de Dios la que sana a la iglesia, por eso el Señor mandó que a la niña se le diera de comer.
Lucas 9
- Los discípulos.
- Les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.
- Los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos.
- Anunciaban el evangelio y sanaban por todas partes.
- Denle ustedes de comer.
- Nosotros tenemos al pan de vida para las multitudes.
- Es la Palabra de vida la que debemos dar de comer a los hambrientos.
- Si alguno quiere venir en pos de mí.
- Niéguese a sí mismo.
- Tome su cruz cada día.
- Sígame.
- Esto es necesario para poder sembrar la Palabra de Dios.
- Está es la Palabra de Dios, óiganla.
- Vino una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado; a él oíd.
- Deja que los muertos entierren a sus muertos.
- Tu ve, y anuncia el reino de Dios.
- Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.
- Deja a los que se ocupan de las cosas movibles que entierren a sus muertos. Tú ocúpate del reino inconmovible.
Oremos.
- Señor no dejes que el enemigo nos robe la Palabra. Ponla como un sello sobre nuestro corazón. Que podamos creer y salvarnos.
- Señor: que los afanes, lo terrenal y movible, no ahogue tu Palabra en nuestro corazón. Permítenos llevar fruto.
- Señor danos un corazón bueno y recto.
- Que seamos obedientes para retener la palabra oída.
- Que seamos perseverantes para dar fruto.
- Señor: ayúdanos, ten misericordia y danos el tener las raíces de tu Palabra en nuestro corazón. Que cuando vengan las pruebas, no nos apartemos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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