Día 285. Libro 40.
Mateo 17
- La enramada.
- ¿Nos sucede lo mismo? ¿Tenemos nuestras propias enramadas?
- Mientras el Señor está centrado en un reino inconmovible, empeñado en que pongamos la mirada en las cosas de Dios y no en las de la tierra, nosotros estamos como Pedro en la transfiguración: pendientes de construir enramadas.
- De allí la exhortación que viene del cielo mismo en la voz del Padre: Oigan la Palabra.
- Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia. A él oíd.
- La fe semejante al grano de mostaza.
- Es una SEMILLA: Cristo, el verbo, la Palabra, sembrada en la tierra de nuestro corazón.
- Es INVISIBLE, es inconmovible, crece, se hace visible y da mucho fruto.
- Dice a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasa.
- Nada le es imposible.
- ¿Por qué se entristecieron?
- Los discípulos se entristecieron en gran manera ante el anuncio de la muerte y resurrección del Señor porque no entendían la Palabra.
- No entendían el alcance de la muerte de Cristo.
- Tenían la mirada puesta en lo terrenal.
Mateo 18
- ¿Qué significa ser como niños?
- Humíllense como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos.
- De cierto les digo, que si no se vuelven y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos.
- Si un hermano peca contra nosotros.
- Primero: Ve y repréndele estando tú y él solos. Si te oyere, has ganado a tu hermano.
- Segundo. Si no te oye. Toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.
- Tercero: Si no oye tampoco a los testigos, dilo a la iglesia.
- Cuarto. Si no oye a la iglesia, tenle por gentil y publicano.
- De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.
- Si no perdonamos.
- Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
- ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?
- Versos 34-35. “…Su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.”
Mateo 19
- El matrimonio es una idea original del Padre.
- ¿Quiénes somos nosotros para disolver lo que Él hizo?
- El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba.
- No podemos entonces repudiar a nuestras parejas.
- “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.”
- Lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
- ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así.
- Cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.
- Los discípulos entendieron que Jesús les decía que el divorcio no es una idea del Señor. Por eso concluyeron:
- Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.
- No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.
- ¿Dios te dio un matrimonio?
- ¿Quién, pues, podrá ser salvo?
- Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; más para Dios todo es posible.
Oremos
- Gracias Señor por salvarnos en Cristo Jesús. Reconocemos que es imposible ser salvos en nuestras propias fuerzas. Danos la gracia de perseverar hasta el fin.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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