Día 283. Libro 40.
Mateo 11
- Los discípulos de Juan vinieron a preguntarle al Señor si Él era el Cristo, o esperaban a otro.
- Observemos la respuesta de Jesús.
- Si no somos capaces de discernir la Palabra, entonces no encontraremos en ella todo lo que necesitamos para entrar a la vida eterna.
- ¿La Palabra es suficiente para nosotros?, ¿O esperamos cosas mejores?
- Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, es suficiente para nosotros, pero si no la entendemos, andaremos por la vida esperando cosas mejores, promesas más novedosas, argumentos, razonamientos terrenales, falsas esperanzas.
- La Palabra es espíritu y es vida, es perfecta. No necesitamos otra cosa.
- ¿Está la iglesia del Señor buscando y esperando otra cosa?
- Bienaventurado el que no halle tropiezo en Cristo, en la Palabra de Dios.
- Observemos los hechos, las palabras y el testimonio del Señor. Consideremos que sus palabras eran fuertes. ¿Juzgaríamos al Señor como una persona dura?
- ¿Como sería evaluado el Señor según la psicología actual?
- ¿Cómo juzgan nuestras doctrinas tradicionales al Señor verdadero?
- Las verdaderas enfermedades.
- «Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio».
- Estos casos son figuras que representan, simbolizan y están relacionados con todas las ataduras, enfermedades y pecados del alma del ser humano.
- Más que enfermedades físicas representan el pecado que nos aparta del padre y que puede ser «invisible» a los ojos humanos.
- La Palabra de Dios es la única que puede sanar nuestros ojos espirituales, y todos aquellos pecados que nos impiden entender y obedecer su Palabra.
- La obediencia a la Palabra.
- ¿Es la obediencia a la Palabra de Dios, un yugo difícil de llevar?
- ¿Resulta ligera esa carga para nosotros?
- La clave de la obediencia y del entendimiento de la Palabra, es recibirla con mansedumbre y humildad de corazón.
- Estas cosas están escondidas a los sabios y los entendidos, y solo son reveladas a los niños.
Mateo 12
- Misericordia quiero, y no sacrificio.
- Mientras no lo sepamos estaremos condenando a los inocentes.
- El siervo escogido.
- El Amado, en quien se agrada su alma.
- El Padre pondrá su Espíritu sobre él.
- A los gentiles anunciará juicio.
- No contenderá, ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su voz.
- La caña cascada no quebrará, Y el pabilo que humea no apagará. Hasta que se cumpla su Palabra.
- Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
- Saquear la casa del enemigo.
- Si caminamos en obediencia, podemos hacerlo, porque Jesús lo derrotó con su obediencia.
- Los verdaderos hermanos en Cristo.
- Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.
Mateo 13
- Parábola del sembrador
- El que no entiende ésta parábola, no puede entender las demás.
- El Señor es el sembrador.
- La Palabra es la semilla.
- Nosotros somos la tierra.
- Pensemos seriamente sobre estas verdades. ¿Qué aplicaciones prácticas podemos hacer?
- Observemos nuestra vida y hagamos confesiones sinceras de nuestra relación con cada una de ellas.
- Tierra tipo 1.
- No entiende la Palabra.
- Viene el malo, y se la arrebata.
- Tierra tipo 2.
- Recibe la palabra con gozo.
- Es de corta duración.
- No está dispuesto a pagar el precio y sufrir persecución por causa de la palabra.
- No permite que la Palabra eche raíz y se arraigue, se profundice en su vida.
- Tierra tipo 3.
- Oye la palabra.
- El afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
- Tierra tipo 4.
- Buena tierra.
- Oye.
- Entiende la palabra.
- Da mucho fruto.
- El objetivo de las parábolas.
- A diferencia del comentario generalizado, el Señor nos sorprende citando a Isaías.
- ¿Necesitamos cambiar nuestro concepto del uso de las Parábolas?
- Isaías 6:9-10. “Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
- Lucas 8:10. “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.”
Oremos
- Señor abre nuestros ojos, sanan nuestra ceguera.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 82
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: