Mateo 11-13

Día 283. Libro 40.

Mateo 11

  1. Los discípulos de Juan vinieron a preguntarle al Señor si Él era el Cristo, o esperaban a otro.
  2. Observemos la respuesta de Jesús.
  3. Si no somos capaces de discernir la Palabra, entonces no encontraremos en ella todo lo que necesitamos para entrar a la vida eterna.
  4. ¿La Palabra es suficiente para nosotros?, ¿O esperamos cosas mejores?
  5. Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, es suficiente para nosotros, pero si no la entendemos, andaremos por la vida esperando cosas mejores, promesas más novedosas, argumentos, razonamientos terrenales, falsas esperanzas.
  6. La Palabra es espíritu y es vida, es perfecta. No necesitamos otra cosa.
  7. ¿Está la iglesia del Señor buscando y esperando otra cosa?
  • Bienaventurado el que no halle tropiezo en Cristo, en la Palabra de Dios.
  • Observemos los hechos, las palabras y el testimonio del Señor. Consideremos que sus palabras eran fuertes. ¿Juzgaríamos al Señor como una persona dura?
  • ¿Como sería evaluado el Señor según la psicología actual?
  • ¿Cómo juzgan nuestras doctrinas tradicionales al Señor verdadero?
  • Las verdaderas enfermedades.
  • «Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio».
  • Estos casos son figuras que representan, simbolizan y están relacionados con todas las ataduras, enfermedades y pecados del alma del ser humano.
  • Más que enfermedades físicas representan el pecado que nos aparta del padre y que puede ser «invisible» a los ojos humanos. 
  • La Palabra de Dios es la única que puede sanar nuestros ojos espirituales, y todos aquellos pecados que nos impiden entender y obedecer su Palabra.
  • La obediencia a la Palabra.
  • ¿Es la obediencia a la Palabra de Dios, un yugo difícil de llevar?
  • ¿Resulta ligera esa carga para nosotros?
  • La clave de la obediencia y del entendimiento de la Palabra, es recibirla con mansedumbre y humildad de corazón.
  • Estas cosas están escondidas a los sabios y los entendidos, y solo son reveladas a los niños.

Mateo 12

  1. Misericordia quiero, y no sacrificio.
  2. Mientras no lo sepamos estaremos condenando a los inocentes.
  • El siervo escogido.
  • El Amado, en quien se agrada su alma.
  • El Padre pondrá su Espíritu sobre él.
  • A los gentiles anunciará juicio.
  • No contenderá, ni voceará, Ni nadie oirá en las calles su voz.
  • La caña cascada no quebrará, Y el pabilo que humea no apagará. Hasta que se cumpla su Palabra.
  • Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.
  • Saquear la casa del enemigo.
  • Si caminamos en obediencia, podemos hacerlo, porque Jesús lo derrotó con su obediencia.
  • Los verdaderos hermanos en Cristo.
  • Todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.

Mateo 13

  1. Parábola del sembrador
  2. El que no entiende ésta parábola, no puede entender las demás.
  3. El Señor es el sembrador.
  4. La Palabra es la semilla.
  5. Nosotros somos la tierra.
  6. Pensemos seriamente sobre estas verdades. ¿Qué aplicaciones prácticas podemos hacer?
  7. Observemos nuestra vida y hagamos confesiones sinceras de nuestra relación con cada una de ellas.
  • Tierra tipo 1.
  • No entiende la Palabra.
  • Viene el malo, y se la arrebata.
  • Tierra tipo 2.
  • Recibe la palabra con gozo.
  • Es de corta duración.
  • No está dispuesto a pagar el precio y sufrir persecución por causa de la palabra.
  • No permite que la Palabra eche raíz y se arraigue, se profundice en su vida.
  • Tierra tipo 3.
  • Oye la palabra.
  • El afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
  • Tierra tipo 4.
  • Buena tierra.
  • Oye.
  • Entiende la palabra.
  • Da mucho fruto.
  • El objetivo de las parábolas.
  • A diferencia del comentario generalizado, el Señor nos sorprende citando a Isaías.
  • ¿Necesitamos cambiar nuestro concepto del uso de las Parábolas?
  • Isaías 6:9-10. “Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis. Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.”
  • Lucas 8:10. “Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.”

Oremos

  • Señor abre nuestros ojos, sanan nuestra ceguera.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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