Habacub 1-3

Día 272. Libro 35.

Habacub 1

  1. Reflexionemos en esto.
  2. ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia?
  3. ¿Es ésta nuestra experiencia?
  4. ¿Deseamos solo ver las bendiciones y las promesas de paz?
  • El Señor anuncia el cautiverio.
  • «Si alguien les contara esto, ustedes no podrían creerlo».
  • El profeta definitivamente lo entendió y pudo orar por su pueblo con esta revelación.
  • Tu eres un Dios santo.
  • Siempre has existido, y no nos dejarás morir porque eres nuestro refugio.
  • Se que usarás a Babilonia para castigar a tu pueblo.

Habacub 2

  1. Toda la Palabra del Señor se cumplirá.
  2. ¿El hecho de no entender todas las escrituras y verlas cumplidas, nos hace dudar de ellas?
  3. Tardará un poco en cumplirse, pero tú no te desesperes; aún no ha llegado la hora de que todo esto se cumpla, pero puedo asegurarte que se cumplirá sin falta.
  • El justo por su fe vivirá.
  • La fe del que ha sido justificado en Cristo Jesús consiste en vivir por la Palabra de Dios.
  • La fe para salvación significa entender las escrituras y vivir en obediencia a ellas.
  • Lo contrario a la fe es no creer que la Palabra del Señor se cumplirá, vivir en la imaginación del corazón, en vanidades ilusorias, y por consecuencia andar en la arrogancia, el orgullo y la soberbia.
  • Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.
  • Jehová está en su santo templo.
  • Haga silencio delante de Él toda la tierra.
  • Callemos para poder escuchar su Palabra.

Habacub 3

  1. Nuestra única respuesta ante la Palabra revelada: temer a Dios.
  • Aunque no den higos las higueras, ni den uvas las viñas ni aceitunas los olivos; aunque no haya en nuestros campos nada que cosechar; aunque no tengamos vacas ni ovejas.

Oremos

  • Nuestro gran Dios.
  • Se levantó, y midió la tierra.
  • Miró, e hizo temblar las gentes.
  • Los montes antiguos fueron desmenuzados, los collados antiguos se humillaron.
  • Sus caminos son eternos.
  • Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
  • Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer.
  • En la ira acuérdate de la misericordia.
  • ¡Dios mío, yo sé bien todo lo que has hecho, y por eso tiemblo en tu presencia!
  • Déjanos ver en nuestros días tus grandes hechos de otros tiempos.
  • Si te enojas con nosotros, no dejes de tenernos compasión.
  • Siempre te alabaré con alegría porque tú eres mi salvador.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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