Día 267. Libros 30-31.
Amós 8
- ¿Qué ves?
- ¿Qué vemos en la Palabra de Dios?
- ¿Qué entendemos?
- Mientras nosotros vemos un canastillo de fruta de verano, el Señor ve el fin de su pueblo.
- Mientras nosotros vemos cosas humanas, intrascendentes y movibles, el Señor está hablando de lo celestial, trascendente e inconmovible.
- Meditemos en esto: Mirar lo terrenal y no entender lo inconmovible, es lo mismo que interpretar la Palabra humanamente, y poner la mirada en las cosas terrenales, de este mundo.
- «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» Colosenses 3:2.
- ¿No se estremecerá la tierra sobre esto?
- ¿No llorará todo habitante de ella?
- Mientras el Señor ve, a los que tienen hambre de la Palabra de Dios, a los pobres de espíritu, su pueblo está cantando en el templo.
- Esta es la profecía: Y cambiaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo.
- ¿Se estremece nuestro corazón, lloramos y gemimos suplicando al Señor por su Palabra y por el cautiverio de su pueblo?
- El juicio.
- Ha venido el fin sobre mi pueblo; no lo toleraré más.
- No me olvidaré jamás de todas sus obras.
- Cambiaré vuestras fiestas en lloro.
- Cambiaré todos vuestros cantares en lamentaciones.
- Haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo.
- El Señor ha llamado el hambre sobre su pueblo.
- He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
- ¿Te estás preparando para ese día?
- ¿O irás errante de mar a mar; desde el norte hasta el oriente?
- Discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.
Amós 9
- El juicio del Señor.
- Si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.
- Las verdaderas expectativas.
- ¿Esperaba esto el pueblo de Dios?
- «A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal». Verso 10.
- El perdón.
- Traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos.
- Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.» 14-15.
- Así termina el libro de Amós.
Abdías 1
- ¿Hemos repetido el pecado de Edom?
- El que despreció la primogenitura.
- Pequeño te he hecho entre las naciones.
- La soberbia de tu corazón te ha engañado.
- Moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada.
- Dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?
- Injuriaste a tu hermano.
- No debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.
- No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.
- Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia.
- El juicio para Edom.
- Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.
- Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.
- Ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
- Malaquías 1:4. “Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero volveremos a edificar lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre.”
- Seamos ese remanente.
- Habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones.
Oremos
- Perdónanos, Padre, por despreciar tu primogenitura.
- Sánanos y conviértenos a tu Palabra. Queremos ser tu remanente santo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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