Amós 8-9. Abdías 1

Día 267. Libros 30-31.

Amós 8

  1. ¿Qué ves?
  2. ¿Qué vemos en la Palabra de Dios?
  3. ¿Qué entendemos?
  4. Mientras nosotros vemos un canastillo de fruta de verano, el Señor ve el fin de su pueblo.
  5. Mientras nosotros vemos cosas humanas, intrascendentes y movibles, el Señor está hablando de lo celestial, trascendente e inconmovible.
  6. Meditemos en esto: Mirar lo terrenal y no entender lo inconmovible, es lo mismo que interpretar la Palabra humanamente, y poner la mirada en las cosas terrenales, de este mundo.
  7. «Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» Colosenses 3:2.
  • ¿No se estremecerá la tierra sobre esto?
  • ¿No llorará todo habitante de ella? 
  • Mientras el Señor ve, a los que tienen hambre de la Palabra de Dios, a los pobres de espíritu, su pueblo está cantando en el templo.
  • Esta es la profecía: Y cambiaré vuestras fiestas en lloro, y todos vuestros cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo.
  • ¿Se estremece nuestro corazón, lloramos y gemimos suplicando al Señor por su Palabra y por el cautiverio de su pueblo? 
  • El juicio.
  • Ha venido el fin sobre mi pueblo; no lo toleraré más.
  • No me olvidaré jamás de todas sus obras.
  • Cambiaré vuestras fiestas en lloro.
  • Cambiaré todos vuestros cantares en lamentaciones.
  • Haré poner cilicio sobre todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de unigénito, y su postrimería como día amargo.
  • El Señor ha llamado el hambre sobre su pueblo.
  • He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
  • ¿Te estás preparando para ese día?
  • ¿O irás errante de mar a mar; desde el norte hasta el oriente?
  • Discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.

Amós 9

  1. El juicio del Señor.
  2. Si fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.
  • Las verdaderas expectativas.
  • ¿Esperaba esto el pueblo de Dios?
  • «A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal». Verso 10.
  • El perdón.
  • Traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos.
  • Los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.» 14-15.
  • Así termina el libro de Amós.

Abdías 1

  1. ¿Hemos repetido el pecado de Edom?
  2. El que despreció la primogenitura.
  3. Pequeño te he hecho entre las naciones.
  4. La soberbia de tu corazón te ha engañado.
  5. Moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada.
  6. Dices en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra?
  7. Injuriaste a tu hermano.
  8. No debiste tú haber estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.
  9. No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.
  10. Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que quedaban en el día de angustia. 
  • El juicio para Edom.
  • Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.
  • Como tú hiciste se hará contigo; tu recompensa volverá sobre tu cabeza.
  • Ni aun resto quedará de la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
  • Malaquías 1:4. “Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero volveremos a edificar lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y yo destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el cual Jehová está indignado para siempre.”
  • Seamos ese remanente.
  • Habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones.

Oremos

  • Perdónanos, Padre, por despreciar tu primogenitura.
  • Sánanos y conviértenos a tu Palabra. Queremos ser tu remanente santo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

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