Daniel 7-9

Día 258. Libro 27.

Daniel 7

  1. Preguntemos al Señor la verdad acerca de la Palabra.
    • Él nos hablará, y nos hará conocer la interpretación de las cosas.
    • Aun cuando a Daniel se le turbó el espíritu en medio de su cuerpo, y las visiones celestiales lo asombraron, él se acercó y preguntó la verdad acerca de todo esto.
    • ¿Cuál fue el resultado?
    • Verso 16. «Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las cosas.»
    • ¿Es esta nuestra experiencia?
  2. Tuve deseo de saber la verdad.
    • Su deseo no se limitó a la visión celestial, sino que quiso conocer y certificar el significado de las realidades inconmovibles.
    • Además también quiso ser usado por el Señor para enseñarnos y darnos a conocer su Palabra.
  3. ¡Bendito sea nuestro Rey!
    • Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran.
    • Su dominio es dominio eterno, que no pasará, y su reino uno que no será destruido.
    • Su reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.

Daniel 8

  1. Observemos que Daniel no entendía la visión, sin embargo la consideraba y procuraba comprenderla.
    • ¿Cuál fue la orden dada desde el cielo?: «Gabriel, enseña a éste la visión».
    • Podemos estar seguros de que si buscamos, nos esforzamos, pedimos, rogamos, suplicamos, deseamos, investigamos, inquirimos, solicitamos, comprender la Palabra, el Señor nos enseñará, nos hará entender, discernir, sentir, nos instruirá y nos dará inteligencia en la Palabra.
  2. El efecto de la Palabra en Daniel.
    • Quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía.
    • ¿Cuál es nuestra expectativa sobre el efecto que causa el conocimiento de los hechos que están preparados para el fin de los tiempos?
  3. Guarda la visión.
    • Cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas.
    • Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia.
    • Causará grandes ruinas.
    • Prosperará.
    • Hará arbitrariamente.
    • Destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.
    • Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano.
    • Su corazón se engrandecerá.
    • Sin aviso destruirá a muchos.
    • Se levantará contra el Príncipe de los príncipes.
    • Será quebrantado, aunque no por mano humana.

Daniel 9

  1. Observemos esto.
    • La oración, el ruego, el ayuno, el cilicio y la ceniza que Daniel hace para buscar a Dios el Señor, parten de la Palabra.
    • Porque miró atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén.
    • Es esa la forma en que debemos buscar al Señor y orar, para que venga su reino y se haga su voluntad.
  2. Confesemos los pecados del pueblo de Dios.
    • El Señor es grande y digno de ser temido.
    • El guarda su pacto y la misericordia con los que le aman y guardan tus mandamientos.
    • Confesemos el pecado, la confusión, la impiedad y la rebeldía de su pueblo.
    • Nos hemos apartado de los mandamientos, las ordenanzas del Señor.
    • No hemos escuchado, ni obedecido la voz de Dios dada por sus siervos los profetas, que en su nombre hablaron.
    • Reconozcamos que el cautiverio de su pueblo es el cumplimiento de la palabra que habló Jehová contra su pueblo y contra sus gobernantes, y que se debe a la justicia, la ira y el furor del Señor en pago al pecado de su pueblo y sus gobernantes, como maldición y juramento que está escrito en la ley del Señor.
    • Confesemos que su pueblo no ha implorado el favor de Jehová, para convertirse de sus maldades y entender su verdad.
    • Reconozcamos que el Señor no se merece la rebeldía de su pueblo porque nos salvó con mano poderosa.
  3. Imploremos el favor del Señor.
    • De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado.
  4. Él nos hará entender.
    • Versos 22-23. “Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión.”

Oremos
• Oh, Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros padres, y de tu pueblo somos el oprobio de todos en derredor nuestro.
• Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor.
• Inclina, oh, Dios mío, abre tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre;
• No elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.
• Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
• Padre danos deseos de conocer la interpretación de la Palabra.
• Señor danos sabiduría y entendimiento.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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