Día 255. Libro 26.
Ezequiel 46
- Figuras de Cristo.
- El cordero sin defecto y el carnero sin tacha mencionado en el verso 4, es figura de nuestro Señor Jesucristo.
- Ver también Juan 1:28 y 1 Pedro 1:19.
- La puerta es figura de Cristo. Ver Juan 10:7-9.
- La ofrenda continua de estatuto perpetuo es figura de Cristo. Comparar con Efesios 5:2 y Hebreos 10:5, 8,10 y 14.
- La ofrenda de estatuto perpetuo.
- Cada mañana lo sacrificarás. 13-15.
- Romanos 12:1. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.”
- El mandato.
- Verso 18. «Y el príncipe no tomará nada de la herencia del pueblo, para no defraudarlos de su posesión…»
Ezequiel 47
- Figura de Cristo.
- Las aguas que salían de debajo del umbral de la casa: «Y toda alma viviente que nadare por dondequiera que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que entrare en este río.” Verso 9.
- Apocalipsis 22:1. “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero”.
- Figura de Cristo, la Palabra.
- Árboles frutales: «…su fruto será para comer y su hoja para medicina.» Verso 12.
- Apocalipsis 22:2. “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”
- Los límites.
- Isaías 9:7. “Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.”
- Egipto es un límite. Nunca regresar a la tierra de la cual nos ha sacado e Señor.
- No volver a la esclavitud del pecado. Ver 1 Reyes 4:21.
- La tierra dada a cada tribu tenía sus límites lo cual nos puede enseñar sobre el respeto mutuo dentro del cuerpo de Cristo.
- En la creación todas las cosas tienen límites, incluyendo las tinieblas, como un modo de mantener un orden y equilibrio.
- Estas cosas son figuras del reino inconmovible.
- Job 26:10. “Puso límite a la superficie de las aguas, Hasta el fin de la luz y las tinieblas.”
- Un cristiano que no obedece la Palabra no tiene límites que regulen su conducta.
- Proverbio 25:28. “Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.”
- Proverbio 29:11. “El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.”
- Salmo 32:9. “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.”
- Ensancha tus propios límites, tu entendimiento de la Palabra para que puedas crecer.
- Isaías 54:2. “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.»
Ezequiel 48
- La tierra se repartirá de acuerdo con la Palabra.
- Cada tribu tiene su parte delimitada.
- Hay una porción reservada para Jehová.
- Hay una porción para los sacerdotes santificados que le guardaron fidelidad y que no erraron con los hijos de Israel.
- Verso 14. «No venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni traspasarán las primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehová.»
- El Príncipe y la ciudad tendrán su porción respectiva.
- Se repartirá por suertes.
- Jehová-sama.
- La ciudad tendrá dieciocho mil codos en derredor; y el nombre de la ciudad desde ese día será : el SEÑOR está allí. Verso 35.
- Con este verso termina el libro de Ezequiel.
- Que esta sea nuestra oración, nuestro deseo y nuestro anhelo.
- Que nuestra iglesia sea esa ciudad donde esté el nombre del Señor.
- Que nuestra familia sea esa ciudad donde diga: el Señor está aquí.
- Que cada uno de nosotros sea esa ciudad donde se diga: el Señor está allí.
Oremos
- Gracias Padre.
- Gracias Señor por enviar tu Palabra.
- Gracias por el libro de Ezequiel.
- Gracias por advertirnos y profetizar sobre nosotros, tu pueblo.
- Abre nuestros oídos y nuestros ojos cada día para entender tu Palabra y ser sanados.
- Perdónanos cuando no entendemos y no obedecemos.
- Prepara nuestro corazón para entender y obedecer el libro de Daniel.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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