Día 250. Libro 26.
Ezequiel 31
- La parábola.
- ¿A quién te comparaste en tu grandeza?
- Estaba en el Edén. El Señor lo hizo y lo puso allí.
- Hermoso, frondoso, grande, alto, de denso ramaje.
- Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo; sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes. Verso 4.
- Todos los árboles del Edén le tenían envidia «…ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.» Verso 8.
- Su corazón se elevó con su altura «…por ser encumbrado en altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas». Verso 10.
- El juicio.
- YO lo he entregado en mano del poderoso de las naciones, que de cierto tratará con él.
- Yo lo he desechado por su impiedad.
- La cura para el orgullo, la altivez y la soberbia.
- Sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo.
- Para que no se exalten en su altura todos los árboles que están junto a las aguas, ni levanten su cumbre entre las espesuras, ni en sus ramas se paren por su altura todos los que beben aguas.
- Porque todos son entregados a muerte, a la parte más baja de la tierra, en medio de los hijos de los hombres, con los que descienden a la fosa.
- En otras palabras: “veámonos en este espejo hermanos queridos”.
- Reflexionemos en el temor de Dios.
Ezequiel 32
- Levanta un canto de lamento.
- Egipto será castigado, llevado a cautiverio, asolado, deshecho, muerto a espada y extinguido.
- Faraón y toda su multitud yacerán entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová el Señor.
- Verso 18. «…endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a él, y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra, con los que descienden a la sepultura.»
- El pecado.
- Soberbia. Verso 12.
- Incircuncisión y confusión. Verso 25.
- «…eres como el dragón en los mares; pues secabas tus ríos, y enturbiabas las aguas con tus pies, y hollabas sus riberas.» Verso 3.
- ¿De quién será la mano para destruir a Egipto?
- «La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.» Verso 11.
- ¿El castigo a Egipto traerá conocimiento de Jehová?
- Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede despojada de todo cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que en ella moran, sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel 32
- El atalaya.
- ¿Es la Palabra del Señor un atalaya para nosotros?
- ¿Es la profecía de Ezequiel, como un canto de amor en tu alma?
- ¿O acaso la Palabra del Señor es como una espina hincada en tu corazón?
- Y he aquí que tú eres a ellos como cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus palabras, PERO NO LAS PONDRÁN POR OBRA.
- Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos. Versos 32-33.
- Habla a los hijos de tu pueblo.
- La espada viene.
- Oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
- Si tú no hablas para que el impío se arrepienta de su camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré de tu mano.
- Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva.
- El ruego del Señor.
- Vuélvanse, arrepiéntanse de sus malos caminos.
- Conviértanse de sus pecados.
- ¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?
- ¿Trae conocimiento de Jehová el castigo del pecado?
- Verso 29. “Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.”
- Reflexionemos en la necesidad de permanecer en la gracia del Señor.
- Verso 12. “La justicia del justo no lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá vivir por su justicia el día que pecare.”
- Hebreos 10:26-31. “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”
- ¿Choca esta verdad bíblica con nuestras formas tradicionales de entender la gracia del Señor?
- Consideremos también esta Palabra del Señor: Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor. El Señor dice: el camino de ellos es el que no es recto.
Oremos
- Padre, perdónanos cuando no hemos obedecido tu Palabra.
- Ayúdanos a entender tu gracia y mantenernos en santidad.
- Líbranos de la rebeldía.
- Ayúdanos a permanecer en obediencia hasta el fin.
- Danos la fuerza de tu espíritu para ser un atalaya en medio de tu pueblo.
- Danos temor del Dios vivo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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