Día 240. Libro 26.
Ezequiel 1
- La Gloria de Dios.
- Quizás la gloria de Dios se ha convertido en un lugar común dentro de ciertos ámbitos.
- En realidad, durante 1.500 años de escritura, la Palabra reserva la aparición de la Gloria de Dios, solo para eventos y hombres de Dios muy puntuales.
- Moisés en el desierto.
- La inauguración del Tabernáculo.
- Isaías y Ezequiel.
- El bautismo y la transfiguración del Señor.
- Pablo.
- Esteban.
- Juan en el Apocalipsis.
- Observemos.
- ¿Qué conclusiones podemos sacar ante estos términos?
- Su aspecto era como…
- Era semejante a…
- Tenía apariencia de…
- Parecía como…
- ¿Somos capaces de describir con términos humanos el reino inconmovible?
- LOS CIELOS SE ABRIERON.
- A diferencia de lo que muchos proclaman hoy en día, lo que vino cuando se abrieron los cielos fue la visión de LA PALABRA DE DIOS.
- No descendieron bendiciones materiales, ni bienes terrestres, ni poderes humanos.
- ¿Qué inspira en nosotros la gloria de Dios?
- Observemos las imágenes que trasmite el texto:
- Viento, nubes, fuego envolvente.
- La apariencia de bronce refulgente y un gran resplandor.
- Del fuego salían relámpagos.
- Su voz era como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de muchedumbre, como el ruido de un ejército.
- Solo es posible experimentar TEMOR DE JEHOVA.
- No hay lugar para nada ni nadie.
- Ante Cristo y su Palabra no hay lugar para glorias terrenales.
- Ante la visión de la gloria de Dios solo podemos postrarnos, callar y escuchar.
- Habacub 2:20. “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.”
- Verso 28. «…Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.»
- Apocalipsis 1:17. “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: “No temas; yo soy el primero y el último.”
- La Gloria de Dios apareció en medio del cautiverio.
- Ezequiel estaba en medio de un cautiverio, pero él no era cautivo en su espíritu.
- Dios puede hablarte y puedes tener una visión de la semejanza de la gloria de Jehová, en el peor lugar del mundo, allí pueden abrirse los cielos y ver visiones de Dios.
- 2 Timoteo 2:9. “… la palabra de Dios no está presa.”
- El trono y los seres vivientes.
- Son los mismos que menciona Juan en el Apocalipsis 4:3,6 y 6:6, y también David en 1 Reyes 7:29-36.
- Todo se mueve por la Palabra de Dios.
- Verso 20. «…Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen, andaban.»
- Recordemos a aquel que dijo: Mateo 6:10. “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”
- Observemos que los seres vivientes son inimaginables e inconcebibles humanamente.
- Son semejantes a hombres, con cuatro lados de caras, cuatro lados de alas, centelleantes, con pies semejantes a becerro, caras de hombre, buey, león y águila. «…su aspecto era como de carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía.
- Lo más resaltante es que se movían hacia donde el espíritu les movía.
- Así debemos ser nosotros ante la Palabra.
- Ésta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová.
- Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro.
- OÍ LA VOZ de uno que hablaba.
Ezequiel 2
- Ante la visión de la gloria de Dios, Ezequiel cayó postrado.
- Tanto Juan como Ezequiel, sintieron temor.
- Fue necesario que entrara el espíritu en él y lo afirmara sobre sus pies.
- Igual pasó con Daniel que fue tocado para que recobrará las fuerzas, mientras que a Isaías lo tocaron con un carbón encendido. (Ver Daniel 10:8-12; Isaías 6:1-7).
- Ante estos hechos, ¿qué conclusiones podemos hacer sobre lo que significa ver la gloria de Dios?
- Un resultado inmediato en la experiencia de Ezequiel ante la gloria de Dios fue que oyó al que le hablaba.
- Oye lo que YO te hablo.
- Verso 8. “Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.”
- Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar.
- Amonéstalos de mi parte, son muy rebeldes.
- Se rebelaron contra mí.
- NO TE OIRÁN.
- Son casa rebelde.
- Son duros de frente.
- Son obstinados de corazón.
- COME mis PALABRAS.
- Alimenta tu vientre.
- Llena tus entrañas.
- Es como miel.
- Eres un Atalaya.
- Te oigan o no te oigan, los amonestaras de mi parte.
- Si no lo haces te demandaré su sangre.
- Si alguien oye, vivirá porque fue amonestado.
Ezequiel 3
- Fui en amargura.
- En la indignación de mi espíritu, pero la mano de Jehová era fuerte sobre mí. 14.
- Cuando yo te hable.
- Abriré tu boca.
- Él espíritu entrará y fortalecerá tus pies.
- Verso 27. “Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son. “
Oremos.
- Padre perdona nuestra sordera, nuestra dureza de corazón y nuestra obstinación y rebeldía.
- Haznos obedientes para comer tus Palabras. Queremos que tu Espíritu entre y nos fortalezca para obedecer.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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