Día 235. Libro 24.
Jeremías 44
- USTEDES NO ME OYEN.
- Envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: No hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco.
- Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos.
- No se han humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en mi ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y delante de vuestros padres.
- NO OIREMOS.
- Versos 16-17. “La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti. Ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca. (…)”
- El castigo.
- Se derramó, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendió en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, y fueron puestas en soledad y en destrucción, como están hoy.
- He aquí que yo velo sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que perezcan del todo.
- Verso 23. “Porque ofrecisteis incienso y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis a la voz de Jehová, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta hoy.”
- ¿Cuál es la Palabra que va a permanecer?
- Versos 28-29. “Y los que escapen de la espada volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos hombres; sabrá, pues, todo el resto de Judá que ha entrado en Egipto a morar allí, la palabra de quién ha de permanecer: si la mía, o la suya. Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este lugar os castigo, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para mal sobre vosotros.”
Jeremías 45
- En medio del cautiverio.
- ¿Buscamos grandezas?
- He aquí que yo destruyo a los que edifiqué, y arranco a los que planté, y a toda esta tierra.
- ¿Y tú buscas para ti grandezas?
- No las busques.
- Porque he aquí que yo traigo mal sobre toda carne, ha dicho Jehová.
- Pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde fueres. Versos 4-5.
- ¿Acaso nos ocurre lo mismo?
Jeremías 46
- ¿Por qué ha sido derribada tu fortaleza?
- No pudo mantenerse firme, porque Jehová la empujó.
- El inquebrantable amor de Dios por su pueblo.
- Versos 27-28.“Y tú no temas, siervo mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos, y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y descansará y será prosperado, y no habrá quién lo atemorice. Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo. Destruiré a todas las naciones entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.”
Jeremías 47
- La debilidad para criar hijos espirituales.
- Verso 3. “Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a los hijos por la debilidad de sus manos.”
- Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás?
- Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate.
- ¿Cómo reposarás? pues Jehová te ha enviado contra Ascalón, y contra la costa del mar, allí te puso.
Oremos
- Padre perdónanos por no oírte. Señor abre nuestros oídos y quita la dureza, la altivez y el orgullo de nuestro corazón. Sálvanos del cautiverio Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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