Día 231. Libro 24.
Jeremías 32
- Reflexionemos en torno a la situación y experiencia del profeta Jeremías.
- Por un lado tiene la revelación de la Palabra del Señor y por otra parte, está preso por predicar dicha revelación.
- La ciudad está entregada a espada, hambre y pestilencia, sin embargo, el Señor le manda que compre una heredad como señal de la futura restauración del pueblo de Dios y del regreso del remanente a la ciudad de Jerusalén.
- ¿Representan estos hechos verdades contradictorias para el ser humano?
- La fuerte contradicción debe llevarnos a entender que el pensamiento de Dios y el cumplimiento de su Palabra son contrarias a nuestra manera de pensar y ver la realidad.
- Aprendamos que en cada situación descrita en la Palabra, se usan figuras de cosas terrenales, para representar el pensamiento inconmovible del Señor.
- Nuevamente en este capítulo el Señor desea dejarnos testimonio claro de las causas del cautiverio.
- La desobediencia y maldad de su pueblo rebelde.
- Verso 20. “Porque los hijos de Israel y los hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su juventud.”
- Los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a ira con la obra de sus manos, dice Jehová.
- Observemos la oración del profeta.
- Aprendamos a orar como el, en base a la revelación de la Palabra del Señor y con el entendimiento de su voluntad, cómo dice Jesús en Lucas 11.
Jeremías 33
- ¿Cuáles serían nuestros sentimientos ante la experiencia del profeta?
- Estando él aún preso en el patio de la cárcel, el Señor le dice: «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.»
- Consideremos los motivos por los cuales el Señor desea enfatizar capítulo tras capítulo y libro tras libro, las razones del cautiverio y la promesa de la futura restauración del pueblo de Dios.
- ¿Es difícil para nosotros creer en un Dios que ama hasta la muerte y también por amor nos puede castigar para corregirnos y restaurarnos?
- Se repite esta verdad.
- Dios es poderoso y cumple su Palabra.
- Todo lo que acontece a su pueblo está escrito.
Jeremías 34
- Oíd Palabra de Jehová.
- Observemos la repetición de esta frase.
- ¿Por qué causa se repite tantas veces?
- ¿Tiene relación con la sordera del pueblo de Dios?
- El pueblo de Dios se arrepintió de su desobediencia, pero inmediatamente decide no dejar en libertad a sus hermanos esclavizados.
- ¿Nos sucede lo mismo? Observemos las consecuencias.
- Verso 17. “Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra.”
Oremos
- Padre permite que podamos aprender de Jeremías. Que tu Palabra penetre en nuestros oídos y corazón.
- Clamamos a ti, que tu pueblo se arrepienta y no vaya a cautiverio. Que oigamos tu advertencia y seamos amonestados.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
Nuestra meta
365 días con la Palabra.
Faltan 134
Síguenos en nuestras redes:
Facebook: 365 días con la Palabra
Blog de WordPress: 365 días con la Palabra
Twitter: @mirdzastrid
App. ENLACE+
https://enlace.plus/organization/d243a2a1-5b9c-43a7-b10a-204588a47186
Y en nuestra página Web: