Jeremías 20-22

Día 227. Libro 24.

Jeremías 20

  1. La Palabra de Dios me sedujo.
    • Versos 7-9. “Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción. La palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. Y dije: no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude.”
  2. La profecía del cautiverio.
    • Versos 4-5. “(…) y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia.”
  3. Jeremías como tipo de Cristo: su padecimiento.
    • Cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.
    • Azotaron al profeta, y lo pusieron en el cepo.
    • La murmuración de muchos y temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle.
    • Todos mis amigos miraban si claudicaría.
    • Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
  4. Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.
    • Verso 11. “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada.”

Jeremías 21

  1. Oíd Palabra de Jehová.
    • Yo vuelvo atrás las armas de guerra que están en vuestras manos, con que vosotros peleáis.
    • Pelearé contra ustedes con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande.
    • Heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
    • Entregaré al rey de Judá, a sus criados, al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del hambre en la ciudad, en mano del rey de Babilonia, en mano de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de ellos misericordia.
    • He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
    • El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de pestilencia; más el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo.
    • Mi rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a fuego.
    • Haced de mañana juicio.
    • Librad al oprimido de mano del opresor.
    • Para que mi ira no salga como fuego, y se encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
    • Versos 13-14. “He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y quién entrará en nuestras moradas? Yo os castigaré conforme al fruto de vuestras obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de él.”

Jeremías 22

  1. Oye palabra de Jehová.
    • Haz juicio y justicia.
    • Libra al oprimido de mano del opresor.
    • No engañes ni robes al extranjero, ni al huérfano ni a la viuda.
    • No derrames sangre inocente en este lugar.
  2. Si obedeces esta palabra.
    • Los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono, entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa; ellos, y sus criados y su pueblo.
  3. Si no oyes esta palabra.
    • Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.
  4. La respuesta del pueblo de Dios.
    • No oiré.
    • Éste fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.

Oremos
• Oh Señor! Abre nuestros oídos para oírte y quita la dureza de nuestro corazón.
• Danos entendimiento y sabiduría para obedecerte.
• Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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