Día 217. Libro 23.
Isaías 52
- Él liberará a su iglesia del cautiverio.
• Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa.
• Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
• Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén.
• Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová. - El mesías.
• Hermosos son sobre los montes sus pies.
• El trae alegres nuevas.
• El anuncia la paz.
• Él publica salvación.
• Él dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
• Él es el siervo que será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
• Muchos se asombrarán de Él.
• Fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura.
• También asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.
Isaías 53
- Cristo es el Renuevo de Jehová.
• ¿Por qué Jehová quiso quebrantar al Mesías?
• ¿Cuál fue el fruto de la aflicción de su alma? - Consideremos el atractivo, la estima y la imagen del Cristo anunciado en éste capítulo.
• No es nada exitoso, según los estereotipos de éxito humanistas y contemporáneos.
• ¿Cuáles son nuestros conceptos de éxito?
• ¿Tuvo éxito Cristo?
• ¿Se corresponden nuestros estereotipos con los ejemplos de padecimiento del Mesías? - Nunca olvidemos esto.
• Todo el sufrimiento del mesías Salvador, lo merecemos nosotros.
• El mesías no tiene atractivo.
• Él es menospreciado, desechado y despreciado y no lo estimamos.
• Su sufrimiento es malinterpretado, porque aun cuando no se lo merece, la gente cree que Dios lo castigó por su maldad, cuando realmente en su sufrimiento nos representó a nosotros.
• El llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores.
• Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y el castigo de nuestra paz fue sobre él.
• Por su llaga, nosotros somos curados.
• El padre cargó en El, el pecado de todos nosotros.
• El mesías sufrió en lugar nuestro y no dijo nada, ni tampoco se defendió.
• Él fue angustiado y afligido aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
• Él derramó su vida hasta la muerte.
• Él fue contado con los pecadores.
• Mientras sufría en nuestro lugar, se mantuvo orando e intercediendo por nosotros
• No olvidemos nunca esto.
Isaías 54
- El castigo y la promesa.
• Jehová nos llamó como a mujer abandonada y triste de espíritu.
• Como a la esposa de la juventud que es repudiada.
• Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. - Regocíjate.
• Levanta canción y da voces de júbilo
• No temas.
• No te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. - Ensancha el sitio de tu tienda, extiende las cortinas de tus habitaciones, no seas escasa, alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
• ¿Es éste un mandato relacionado con nuestro entendimiento de la Palabra de Dios? - Una promesa espectacular para el mesías y para nosotros, el pueblo de Dios.
• Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
• Ésta es la herencia de los siervos de Jehová.
• Su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.
Isaías 55
- Vengan, compren sin dinero.
• La Palabra de Dios y la salvación es aquello que compramos sin dinero.
• La salvación no tiene precio, porque Cristo lo pagó.
• Para entender la Palabra, sólo tienes que abandonar tu propia manera de pensar.
• Oír atentamente, inclinar el oído, venir ante la Palabra.
• Dejemos nuestros caminos, nuestros pensamientos y volvamos nuestro corazón hacia su Palabra.
• Versos 7-8. “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.” - Hagamos esto.
• Busquemos a Jehová mientras puede ser hallado, llamemos en tanto que Él está cercano. - El pacto eterno.
• Es necesario que dejemos de pensar conforme a nuestros propios criterios, para entrar en el pacto de salvación eterno. - Los montes, los collados y todos los árboles del campo, levantaran alabanzas cuando la Palabra que sale de la boca de Jehová es prosperada.
• Porque no volverá a Él vacía, sino que hará lo que el Señor quiere, y será prosperada en aquello para lo que fue enviada.
Oremos
• Gracias Padre, porque aunque estábamos abandonados y tristes de espíritu en nuestros delitos y pecados, tu enviaste al Mesías redentor a salvarnos.
• Perdona la dureza de nuestro corazón. Danos entendimiento y obediencia.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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