Isaías 52-55

Día 217. Libro 23.

Isaías 52

  1. Él liberará a su iglesia del cautiverio.
    • Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa.
    • Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
    • Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén.
    • Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en medio de ella; purificaos los que lleváis los utensilios de Jehová.
  2. El mesías.
    • Hermosos son sobre los montes sus pies.
    • El trae alegres nuevas.
    • El anuncia la paz.
    • Él publica salvación.
    • Él dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
    • Él es el siervo que será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
    • Muchos se asombrarán de Él.
    • Fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura.
    • También asombrará él a muchas naciones; los reyes cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y entenderán lo que jamás habían oído.

Isaías 53

  1. Cristo es el Renuevo de Jehová.
    • ¿Por qué Jehová quiso quebrantar al Mesías?
    • ¿Cuál fue el fruto de la aflicción de su alma?
  2. Consideremos el atractivo, la estima y la imagen del Cristo anunciado en éste capítulo.
    • No es nada exitoso, según los estereotipos de éxito humanistas y contemporáneos.
    • ¿Cuáles son nuestros conceptos de éxito?
    • ¿Tuvo éxito Cristo?
    • ¿Se corresponden nuestros estereotipos con los ejemplos de padecimiento del Mesías?
  3. Nunca olvidemos esto.
    • Todo el sufrimiento del mesías Salvador, lo merecemos nosotros.
    • El mesías no tiene atractivo.
    • Él es menospreciado, desechado y despreciado y no lo estimamos.
    • Su sufrimiento es malinterpretado, porque aun cuando no se lo merece, la gente cree que Dios lo castigó por su maldad, cuando realmente en su sufrimiento nos representó a nosotros.
    • El llevó nuestras enfermedades y nuestros dolores.
    • Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados y el castigo de nuestra paz fue sobre él.
    • Por su llaga, nosotros somos curados.
    • El padre cargó en El, el pecado de todos nosotros.
    • El mesías sufrió en lugar nuestro y no dijo nada, ni tampoco se defendió.
    • Él fue angustiado y afligido aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca.
    • Él derramó su vida hasta la muerte.
    • Él fue contado con los pecadores.
    • Mientras sufría en nuestro lugar, se mantuvo orando e intercediendo por nosotros
    • No olvidemos nunca esto.

Isaías 54

  1. El castigo y la promesa.
    • Jehová nos llamó como a mujer abandonada y triste de espíritu.
    • Como a la esposa de la juventud que es repudiada.
    • Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
  2. Regocíjate.
    • Levanta canción y da voces de júbilo
    • No temas.
    • No te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
  3. Ensancha el sitio de tu tienda, extiende las cortinas de tus habitaciones, no seas escasa, alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
    • ¿Es éste un mandato relacionado con nuestro entendimiento de la Palabra de Dios?
  4. Una promesa espectacular para el mesías y para nosotros, el pueblo de Dios.
    • Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio.
    • Ésta es la herencia de los siervos de Jehová.
    • Su salvación de mí vendrá, dijo Jehová.

Isaías 55

  1. Vengan, compren sin dinero.
    • La Palabra de Dios y la salvación es aquello que compramos sin dinero.
    • La salvación no tiene precio, porque Cristo lo pagó.
    • Para entender la Palabra, sólo tienes que abandonar tu propia manera de pensar.
    • Oír atentamente, inclinar el oído, venir ante la Palabra.
    • Dejemos nuestros caminos, nuestros pensamientos y volvamos nuestro corazón hacia su Palabra.
    • Versos 7-8. “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.”
  2. Hagamos esto.
    • Busquemos a Jehová mientras puede ser hallado, llamemos en tanto que Él está cercano.
  3. El pacto eterno.
    • Es necesario que dejemos de pensar conforme a nuestros propios criterios, para entrar en el pacto de salvación eterno.
  4. Los montes, los collados y todos los árboles del campo, levantaran alabanzas cuando la Palabra que sale de la boca de Jehová es prosperada.
    • Porque no volverá a Él vacía, sino que hará lo que el Señor quiere, y será prosperada en aquello para lo que fue enviada.

Oremos
• Gracias Padre, porque aunque estábamos abandonados y tristes de espíritu en nuestros delitos y pecados, tu enviaste al Mesías redentor a salvarnos.
• Perdona la dureza de nuestro corazón. Danos entendimiento y obediencia.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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