Isaías 41-43

Día 214. Libro 23.

Isaías 41

  1. ¿Quién llama las generaciones desde el principio?
    • Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.
  2. El pueblo del Señor.
    • Tu, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.
    • Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
    • No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.
    • Siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
    • No temas, porque yo estoy contigo.
    • No temas, yo te ayudo.
    • No desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo.
    • Yo te he puesto por trillo.
    • Tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.
    • Yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
    • Todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra.
    • Versos 18-19. “En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente.”
  3. ¿Para qué?
    • Para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.

Isaías 42

  1. Nuestro amado. El siervo escogido.
    • Yo le sostendré.
    • En quien mi alma tiene contentamiento.
    • He puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.
    • No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
    • No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare.
    • Por medio de la verdad traerá justicia.
    • No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia.
    • Las costas esperarán su ley.
    • Te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano.
    • Te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones.
    • Para que abras los ojos de los ciegos.
    • Para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
  2. ¿En qué coincide la misión del mesías redentor con la responsabilidad que hemos recibido como sus hijos?
  3. A su pueblo dice: Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
    • ¿Quién es ciego, sino mi siervo?
    • ¿Quién es sordo, como mi mensajero que envié?
    • ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de Jehová, que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
  4. El juicio.
    • ¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores?
    • ¿No fue Jehová, contra quien pecamos?
    • No quisieron andar en sus caminos, ni oyeron su ley.
    • Versos 25. Por tanto, derramó sobre él el ardor de su ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
  5. ¿Quién de vosotros oirá esto?
    • ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?

Isaías 43

  1. Su amor.
    • Te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
    • Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán.
    • Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
    • Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por ti.
    • Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida.
    • No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
    • Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra.
    • Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
    • Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
  2. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
    • Vosotros sois mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí.
    • Este pueblo he creado para mí.
    • Publiquen mis alabanzas.
  3. El reclamo de Dios a su pueblo.
    • ¿Qué respuesta hemos dado a su amor inalterable y sobrenatural?
    • Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
    • No me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.
    • No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me honraste con tus sacrificios.
    • No compraste para mí caña aromática por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus maldades.
    • Tus enseñadores prevaricaron contra mí.
  4. El juicio de Dios.
    • Verso 28. “Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.”
  5. La promesa.
    • Verso 19. “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

Oremos
• Perdónanos, Señor Santo de la gloria. Perdona nuestra sordera y nuestra ceguera.
• Susténtanos con tu Palabra y la diestra de tu justicia. Tu Palabra es verdad y eterno todo juicio de tu justicia.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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