Isaías 1-2

Día 202. Libro 23.

Isaías 1

  1. Observemos el contraste entre el Cantar de los Cantares y el libro de Isaías.
    • ¿Acaso son mensajes opuestos?
    • ¿Nos quedamos pegados en el Canto de Amor y no queremos ver la condición del pueblo de Dios y recibir la reprensión del Señor?
    • ¿Acaso el Dios que habla en el Cantar de los Cantares, no es el mismo Dios que habla en Isaías?
    • La misma gracia que se derrite de amor en el Cantar de los Cantares, exhorta advierte, corrige y castiga en Isaías.
    • Nunca olvidemos esto: El evangelio de nuestro Señor Jesucristo está contenido en la suma de la Palabra. Preparemos nuestro corazón para 66 capítulos reveladores del verdadero evangelio del Señor, confesemos nuestros pecados y hagamos sendas derechas para nuestros pies.
  2. La queja de Dios por la condición de su pueblo.
    • Crie hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. ¡Generación de malignos, hijos depravados!
    • No entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
    • ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad.
    • Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
    • Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
  3. Lo que dice el Señor de la tierra.
    • Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
    • ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
    • ¿Qué significa esto? “Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.” ¿Acaso el Señor está diciendo que hemos “suavizado” la Palabra?
  4. La condición de los gobernantes.
    • Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda.
  5. ¿Acepta el Señor los sacrificios, las ofrendas y las oraciones de su pueblo rebelde?
    • Versos 11-15. “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.”
  6. El juicio de Dios.
    • Tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios.
    • Volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
    • Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
    • Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
    • Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.
    • Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.
    • Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
  7. El arrepentimiento y la restitución.
    • Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo.
    • Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
    • Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
    • Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
    • Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.
  8. El remanente.
    • Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.

Isaías 2

  1. Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
    • La profecía. «…vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová».
  2. La causa por la cual Jehová dejó a su pueblo.
    • Altivez, soberbia.
    • Están llenos de costumbres traídas del oriente.
    • Están llenos de agoreros.
    • Pactan con hijos de extranjeros.
    • Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin.
    • Su tierra está llena de caballos, y sus carros son innumerables.
    • Su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
  3. Confiar sólo en la Palabra de Jehová.
    • Dejen de considerar y de confiar para su salvación, en el hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz. Pues ¿en qué ha de ser él estimado?

Oremos
• Padre nos avergonzamos de nuestros pecados, de la dureza de nuestro corazón y de ser sordos y rebeldes ante tu exhortación.
• Perdona nuestros pecados y límpianos más y más de nuestra maldad.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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