Día 202. Libro 23.
Isaías 1
- Observemos el contraste entre el Cantar de los Cantares y el libro de Isaías.
• ¿Acaso son mensajes opuestos?
• ¿Nos quedamos pegados en el Canto de Amor y no queremos ver la condición del pueblo de Dios y recibir la reprensión del Señor?
• ¿Acaso el Dios que habla en el Cantar de los Cantares, no es el mismo Dios que habla en Isaías?
• La misma gracia que se derrite de amor en el Cantar de los Cantares, exhorta advierte, corrige y castiga en Isaías.
• Nunca olvidemos esto: El evangelio de nuestro Señor Jesucristo está contenido en la suma de la Palabra. Preparemos nuestro corazón para 66 capítulos reveladores del verdadero evangelio del Señor, confesemos nuestros pecados y hagamos sendas derechas para nuestros pies. - La queja de Dios por la condición de su pueblo.
• Crie hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. ¡Generación de malignos, hijos depravados!
• No entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
• ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad.
• Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás.
• Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. - Lo que dice el Señor de la tierra.
• Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
• ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
• ¿Qué significa esto? “Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.” ¿Acaso el Señor está diciendo que hemos “suavizado” la Palabra? - La condición de los gobernantes.
• Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. - ¿Acepta el Señor los sacrificios, las ofrendas y las oraciones de su pueblo rebelde?
• Versos 11-15. “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos.” - El juicio de Dios.
• Tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios.
• Volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
• Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
• Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
• Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.
• Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.
• Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague. - El arrepentimiento y la restitución.
• Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo.
• Aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
• Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
• Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
• Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho. - El remanente.
• Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
Isaías 2
- Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
• La profecía. «…vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová». - La causa por la cual Jehová dejó a su pueblo.
• Altivez, soberbia.
• Están llenos de costumbres traídas del oriente.
• Están llenos de agoreros.
• Pactan con hijos de extranjeros.
• Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin.
• Su tierra está llena de caballos, y sus carros son innumerables.
• Su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos. - Confiar sólo en la Palabra de Jehová.
• Dejen de considerar y de confiar para su salvación, en el hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz. Pues ¿en qué ha de ser él estimado?
Oremos
• Padre nos avergonzamos de nuestros pecados, de la dureza de nuestro corazón y de ser sordos y rebeldes ante tu exhortación.
• Perdona nuestros pecados y límpianos más y más de nuestra maldad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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