Eclesiastés 9-11

Día 199. Libro 21.

Eclesiastés 9

  1. Todo acontece de la misma manera a todos.
    • Mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica, etc.
    • ¿Creeremos que nuestra justicia es más justa que la de Dios?
    • ‭‭Job‬ ‭4:17‬. “¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?”‭
    • ‭‭Salmos‬ ‭7:9-11‬. “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva a los rectos de corazón. Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.”
    • Reflexionemos en esta palabra y dediquemos nuestra vida al temor y a la obediencia, a eso nos ha llamado Dios. Ya de por sí, las obras de los justos y de los sabios están en la mano de Dios.
  2. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
    • ¿Hemos procurado esto?
  3. Nuestra parte.
    • Alegrarnos porque nuestras obras son agradables a Dios.
    • Gozar la vida con la mujer que amas.
    • Gozar los días de tu vida porque para eso has trabajado.
    • Verso 12. “Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son presos en la mala red, y como las aves que se enredan en lazo, así son enlazados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando cae de repente sobre ellos.”
  4. Sabiduría vs Fuerza.
    • Versos 13-16. “También vi esta sabiduría debajo del sol, la cual me parece grande: una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre. Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.”
    • Prestemos atención a las cualidades de este hombre: pobre, sabio, libra a la ciudad con su sabiduría y aun así no son escuchadas sus palabras.
    • Y aun así, esto también es vanidad.

Eclesiastés 10

  1. El sabio.
    • Su mansedumbre hará cesar las ofensas.
    • Su sabiduría es provechosa para dirigir.
    • Sus palabras son llenas de gracia.
  2. El necio.
    • Le falta cordura y los demás lo notan.
    • Sus palabras causan su propia ruina
    • El fin de sus palabras es «nocivo desvarío», «terribles sandeces» en otras versiones.
    • El trabajo los fatiga porque no saben por dónde ir.
    • Examinemos nuestros caminos y nuestras actitudes, que nuestros caminos sean los caminos de Jesús y nuestras PALABRAS las de él, no las nuestras que nos llevan a nuestra propia ruina.

Eclesiastés 11

  1. El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.
    • Contrastemos esto con nuestra vida espiritual. ¿Estamos sembrando la palabra de Dios en nuestra vida o estamos esperando cosechar algo que jamás sembramos?
    • Isaías‬ ‭55:10-11. “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.”
  2. El Señor juzgará todas nuestras obras.
    • Versos 9-10. “Alégrate, joven, en tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe, que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y la juventud son vanidad.”
    • Alégrate y tome placer tu corazón, solo recordemos que al final todo es vanidad, y la vanidad no es más que lo pasajero de este mundo.
  3. Reflexionemos nuevamente: ¿En quién hemos estado poniendo nuestra mirada?

Eclesiastés 12

  1. Vanidad de vanidades, dijo el Predicador, todo es vanidad.
    • Versos 1-2. “Por eso Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento.”
    • Porque al final el polvo volverá a la tierra y el espíritu a Dios que fue quien lo dio.
  2. Las palabras del Predicador.
    • Eclesiastés‬ ‭12:9-14‬. “Y cuanto más sabio fue el Predicador, tanto más enseñó sabiduría al pueblo; e hizo escuchar, e hizo escudriñar, y compuso muchos proverbios. Procuró el Predicador hallar palabras agradables, y escribir rectamente palabras de verdad. Las palabras de los sabios son como aguijones; y como clavos hincados son las de los maestros de las congregaciones, dadas por un Pastor. Ahora, hijo mío, a más de esto, sé amonestado. No hay fin de hacer muchos libros; y el mucho estudio es fatiga de la carne. El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala.”
  3. Ante esto no hay nada más que decir sino alabar a nuestro Señor por su palabra y por su sabiduría.
    • ¿Qué haremos con esta palabra? ¿Atesorarla y volvernos de nuestras vanidades o continuar viviendo alejados de Dios, desechando su reprensión y con la mirada en este mundo y sus aflicciones?
    • Queda en nosotros TEMER y GUARDAR sus mandamientos. Recordemos que es un mandato.

Oremos
• Te alabo Señor por tu palabra, me gozo en tus dichos.
• Haznos entender el reino inconmovible que nos has entregado y aparta de nosotros la vanidad.

Andrea Bonato de Rivera
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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