Día 198. Libro 21.
Eclesiastés 5
- Cuando fueres a la casa de Dios, que sean pocas tus palabras.
• Guarda tu pie.
• Acércate para OÍR.
• ¡No des prisa a tu boca! No dejes que tu boca te haga pecar.
• Porque Dios está en el cielo y tú sobre la tierra. - Continúa la insaciable vanidad de este mundo.
• Quienes aman el dinero.
• Quienes no se sacian y buscan más y más abundancia hasta tal punto, que no les deja dormir.
• Quienes se afanan y viven con dolor y miseria.
• En fin, quienes viven afanados y por eso se desvían. - Reflexionemos en esto.
• ¿Soy yo una persona vanidosa?
• ¿Soy yo esa tierra llena de espinos que ahoga la palabra y no la deja crecer?
• Mateo 13:22-23. “El que fue sembrado entre espinos, este es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa. Mas el que fue sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” - Nuestro Dios vigila sobre lo alto.
• Podrán abundar las vanidades en este mundo, pero nosotros debemos TEMER a Dios.
• Y en su tiempo, conforme a sus misericordias, vendrá nuestra parte, que será gozar del bien de nuestro trabajo. Del trabajo que Dios ha dado a nuestras vidas.
Eclesiastés 6
- ¿Quién sabe lo que le ha de venir al hombre o lo que para él es bueno?
• Verso 12. “Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?”
• 1 Timoteo 6:14-15. “A ti mando que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores.»
• Juan 14:26. “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” - Observemos esto.
• Dios es el único que puede darnos el privilegio de disfrute. - ¿Quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?
• Sólo Dios por su Palabra.
Eclesiastés 7
- Verdaderamente esto es mejor.
• La buena fama.
• La casa del luto, antes que la casa del banquete.
• El día de la muerte que el del nacimiento.
• El pesar que la risa, porque enmendará nuestro corazón.
• Oír la reprensión de un sabio, que las adulaciones.
• No apresurarse a enojarse.
• Mejor es el fin del negocio que su principio.
• Mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu.
• La sabiduría de la Palabra, que la ciencia.
• ¿Son estos enunciados, agradables a nuestros oídos? ¿Chocan con nuestra manera de pensar? Definitivamente lo que Dios establece como “lo mejor”, de acuerdo con la lista anterior, no se parece en nada a lo que nuestra cultura humanista proclama como lo mejor. - Meditemos en esto.
• Ciertamente la opresión hace entontecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón.
• ¿Está oprimida nuestra alma por el engaño del pecado?
• ¿Conocemos el efecto que causan en nuestro juicio la adulación, las lisonjas y los regalos? - La sabiduría de la Palabra.
• Versos 11-12. “Buena es la ciencia con herencia, y provechosa para los que ven el sol. Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; más la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores.”
• Verso 9. “La sabiduría fortalece al sabio más que diez poderosos que haya en una ciudad.” - La autoridad del Señor.
• Miremos la obra de Dios porque ¿Quién enderezará lo que él torció?
• Él hizo tanto lo uno como lo otro. - Un hombre entre mil y ninguna mujer.
• Recordemos cómo la figura de la mujer nos representa como iglesia y esposa de Cristo.
• ¿Será que no ha hallado una mujer santa? ¿O una esposa vestida de lino? ¿Una iglesia vestida de lino fino?
• Reflexionemos en esto, porque esa iglesia somos nosotros y es nuestro deber ser santos sin mancha, ni arrugas y ataviarnos para nuestro esposo que está en los cielos. - Unas excelentes advertencias.
• No apliques tu corazón a todas las cosas que se hablan.
• No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios.
• Santiago 1:19. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse.”
• Efesios 4:26-27. “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo.”
• Proverbios 16:32. “Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.”
• Proverbios 14:17. “El que fácilmente se enoja hará locuras; Y el hombre perverso será aborrecido.”
Eclesiastés 8
- Guarda el mandamiento del rey y la palabra del juramento de Dios.
• Porque él hará todo lo que quiere, por lo tanto, no persistas en el mal ni busques salir de su presencia.
• Porque su palabra es con potestad, ¿quién le dirá qué haces?
• Porque si le obedeces, no experimentarás el mal.
• Porque el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio.
• Porque no hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu. - Los que temen a Jehová.
• Les irá bien.
• Los que no temen al Señor: sus días serán como sombra. Y aunque parezca que los días del impío se alargan, o que le acontece como si fuese un justo, todo eso es y seguirá siendo vanidad, porque como vimos en capítulos anteriores, nuestra mirada debe estar en los cielos, en la permanencia de la palabra, en el temer y obedecer a Jehová. - Las consecuencias de no corregir el pecado.
• Verso 11. «Por cuanto no se ejecuta luego sentencia sobre la mala obra, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos dispuesto para hacer el mal.»
Oremos
• Padre Santo de la gloria danos en tu infinita misericordia, el entender y obedecer tu ley.
Andrea Bonato de Rivera
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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