Día 185. Libro 19.
Salmos 141
- Que el justo me castigue, será un favor.
• Que me reprenda será un excelente bálsamo que no me herirá la cabeza.
• La Palabra nos enseña a exhortar y reprender al hermano para corregirlo.
• Reprender al hermano es un favor.
• ¿Apreciamos este favor en humildad? ¿O nos sentimos heridos? - ¿Cuál es mi reacción cuando soy exhortado?
• Es necesario que tengamos un oído dócil, una actitud enseñable, humilde y no altiva para recibir la corrección. - Consideremos la suma de la Palabra:
• Proverbios 9:8-9. “No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará. Da al sabio, y será más sabio; enseña al justo, y aumentará su saber.”
• Proverbios 19:25. “Hiere al escarnecedor, y el simple se hará avisado; Y corrigiendo al entendido, entenderá ciencia.”
• Proverbios 25:12. “Como zarcillo de oro y joyel de oro fino Es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.” - Observemos que la reprensión es un excelente bálsamo, una medicina para el alma, porque la palabra nos restaura al camino de la obediencia.
• La exhortación ejercida bíblicamente, es una medida profiláctica dentro del pueblo de Dios, que previene males mayores.
• Apocalipsis 3:19. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” - Condiciones para exhortar.
• El que va a restaurar debe ser espiritual: estar libre de pecado. No podemos sacar la paja en el ojo ajeno si tenemos una viga en el nuestro. Un ciego no puede guiar a otro ciego.
• Mateo 7:3-5. “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.”
• Gálatas 6:1-4. “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro.”
• La reprensión debe instruir con la Palabra.
• Proverbios 6:23. “Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen.”
Salmos 142
- Tu conociste mi senda.
• Examinemos nuestro andar. Confesemos nuestros pecados y seamos llenos de la Palabra. - Con mi voz clamo a ti Jehová; te pediré misericordia.
• Delante de ti expondré mi queja; manifestaré mi angustia. No tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida.
• Clamo a ti, oh Jehová; Tú eres mi esperanza, mi porción en la tierra de los vivientes.
• Escucha mi clamor, porque estoy muy afligido.
• Líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo, me escondieron lazo.
• Mi espíritu está angustiado dentro de mí. Saca mi alma de la cárcel, para que alabe tu nombre.
Salmos 143
- Observemos la oración bíblica.
• Se refugia en el Señor, declarándose desolado, angustiado y se humilla, anhelando como una tierra sedienta una pronta respuesta conforme a la Palabra.
• Pide respuesta por la Palabra, por la verdad, por su justicia.
• Pide oír por la mañana su misericordia.
• Sólo en Él confía.
• Pide dirección: Hazme saber el camino por donde ande. Porque a ti he elevado mi alma.
• Medita en su Palabra: Meditaba en todas tus obras. Reflexionaba en las obras de tus manos.
• Pide ser enseñado para hacer su voluntad: Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.
• Declara la Palabra: Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás; por tu justicia sacarás mi alma de angustia. Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos y destruirás a todos los adversarios de mi alma, porque yo soy tu siervo.
• Pide ser librado de la maldad del impío. Mi oración será continuamente contra las maldades de los impíos. - No se justificará delante de ti ningún ser humano.
• No intentemos justificarnos fuera de Cristo.
• 1 Juan 1:10. “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”
Salmos 144
- Alabemos al Señor. ¡Bendita sea nuestra roca!
• Oh Dios, a ti cantaré cántico nuevo; Con salterio, con decacordio cantaré a ti.
• Nunca olvidemos que somos polvo y hemos recibido una misericordia inmerecida.
• Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra. - ¿Ha representado el libro de los Salmos un adiestramiento para la lucha contra el pecado?
• Recordemos que nos ha enseñado a orar.
• Nos ha mostrado el corazón de Cristo y cómo oraba.
• Nos ha dado estrategias y nos ha mostrado las estrategias del enemigo.
• Nos ha enseñado quien es el Dios que pelea nuestras batallas.
• Nos ha enseñado como alabar a nuestro Señor conforme a su grandeza.
• Nos ha guiado a esperar en El sin impacientarnos.
• También nos ha mostrado, cómo nuestros propios pecados, pueden desviarnos y hacernos caer derrotados ante el enemigo, por la desobediencia a su Palabra.
Salmos 145
- Grande es Jehová y digno de suprema alabanza.
• La alabanza de su pueblo, de su iglesia y de cada vida que invoca su señorío, debe ser conforme a su grandeza. Ver Romanos 12:1.
• Su grandeza es inescrutable, es eterna.
• La alabanza de su grandeza es una responsabilidad de vida y no un acto eventual consagrado a determinados espacios.
• Hemos sido creados para la alabanza de la gloria de su Gracia. Ver Efesios 1:6.
• En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Nuestra alabanza, necesita llenarse de la Palabra. - Generación a generación celebrará tus obras, Y anunciará tus poderosos hechos.
• Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos, y la gloria de la magnificencia de su reino.
• Reflexionemos en esto: tenemos la responsabilidad de que nuestros hijos y las generaciones venideras reconozcan sus obras, su inmensa bondad, su justicia, su grandeza y anuncien la Palabra del Señor. - Esta verdad representa una dualidad maravillosa, que ha llegado a ser piedra de tropiezo para algunos.
• Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia.
• Bueno es Jehová para con todos.
• Jehová guarda a todos los que le aman.
• Destruirá a todos los impíos.
Oremos.
• Te invoco y clamó a ti. Suba mi oración como el incienso.
• Guarda la puerta de mis labios. No dejes que se incline mi corazón a cosa mala, a hacer obras impías con los que hacen iniquidad. A ti, oh Jehová, Señor, miran mis ojos; En ti he confiado; no desampares mi alma.
• Sean nuestros hijos como plantas crecidas en su juventud, Nuestras hijas como esquinas labradas como las de un palacio; Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que se multipliquen a millares y decenas de millares en nuestros campos; Nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; No tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
• Bienaventurado el pueblo que tiene esto; Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.
• Guárdame, oh Jehová, de manos del impío. Líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos. Líbrame, oh Jehová, del hombre malo. Guárdame de hombres violentos. Guárdame de los lazos que me han tendido, Y de las trampas de los que hacen iniquidad. Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende; Toca los montes, y humeen. Despide relámpagos y disípalos, Envía tus saetas y túrbalos.
• Dios mío eres tú; Escucha, oh Jehová, la voz de mis ruegos. Jehová Señor, potente salvador mío, tú pusiste a cubierto mi cabeza en el día de batalla. No concedas, oh Jehová, al impío sus deseos; no saques adelante su pensamiento, para que no se ensoberbezca. Amén. Gracias porque se que tomarás a cargo mi causa y mi derecho. Alabaré tu nombre y moraré en tu presencia.
• Te exaltaré, mi Dios, mi Rey. ¡Bendeciré tu nombre eternamente y para siempre! ¡La alabanza de Jehová proclamará mi boca! ¡Que todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre! Tu misericordia, oh Jehová, es para siempre. No desampares la obra de tus manos.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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