Día 176. Libro 19.
Salmos 91
- Nuestro amado Mesías.
• Él Señor Jesucristo fue aquel que habitó al abrigo del Altísimo y moró bajo la sombra del Omnipotente.
• Él dijo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Él fue aquel que confío en Dios absolutamente.
• Él fue librado del lazo del cazador y de la peste destructora.
• Él fue cubierto con sus plumas y estuvo seguro debajo de las alas del Padre.
• La Palabra de verdad fue su escudo y su adarga.
• Él no temió el terror nocturno, ni saeta que voló de día, ni la pestilencia que anduvo en la oscuridad, ni la mortandad que en medio del día podía destruirlo.
• Ciertamente con sus ojos miró, Y vio la recompensa de los impíos.
• Porque el Señor Jesucristo puso al Padre como su esperanza, Al Altísimo por su habitación, por eso, no le sobrevino mal, ni plaga tocó su morada.
• El padre mandó a sus ángeles que lo guardaran en todos tus caminos, y que lo llevaran en sus manos, para que su pie no tropezara en piedra.
• Sobre el león y el áspid pisó; holló al cachorro del león y al dragón. Fue puesto en alto, por cuanto conoció su nombre.
• Por cuanto el Señor Jesucristo puso su amor en el Padre, Él también lo libró; Él le invocó y el Padre le respondió. Estuvo con Él en la angustia; el Padre lo libró y le glorificó. Lo sació de larga vida y le mostró su salvación.
• Filipenses 2:9-11. “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Salmos 92
- El hombre necio no sabe.
• El insensato no entiende esto.
• Cuando brotan los impíos como la hierba, Y florecen todos los que hacen iniquidad, es para ser destruidos eternamente.
• Mas Jehová, para siempre es Altísimo. Serán esparcidos todos los que hacen maldad.
Salmos 93
- Tus testimonios son muy firmes.
• Salmos 19:7-8. “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, alumbra los ojos.”
• Salmos 119:111. “Por heredad he tomado tus testimonios para siempre, Porque son el gozo de mi corazón.”
• Hebreos 6:17-18. “Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento; para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.”
• Mateo 24:35. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.” - ¿Por qué causa la santidad nos conviene?
• Porque su Palabra se va a cumplir.
• Salmos 5:4-6. “Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.”
Salmos 94
- Observemos la contraposición entre los hombres que no entienden y los entendidos en la Palabra.
• El bienaventurado a quien Dios corrige y en su ley lo instruye, le enseña su ciencia, lo sustenta con su misericordia, lo alegra con sus consolaciones, es su refugio y roca de confianza.
• El hombre soberbio, vanaglorioso, que habla cosas duras, que hace iniquidad, que quebranta y aflige al pueblo del Señor, a la viuda y al extranjero mata, y a los huérfanos quita la vida, fatuo, vano y necio, piensa que Dios no ve su maldad.
• Esta es la Palabra del Señor para los que no entienden y no tienen temor de Jehová: Versos 7-11. “Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob. Entended, necios del pueblo; Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios? El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia? Jehová conoce los pensamientos de los hombres, Que son vanidad.”
• El fin del malo: Verso 23. “Y él hará volver sobre ellos su iniquidad, Y los destruirá en su propia maldad. Los destruirá Jehová nuestro Dios.”
Salmos 95
- Jehová es Dios grande, Y Rey grande sobre todos los dioses.
• Versos 4-5. “Porque en su mano están las profundidades de la tierra, Y las alturas de los montes son suyas. Suyo también el mar, pues él lo hizo; Y sus manos formaron la tierra seca.” - No endurezcamos el corazón.
• No tentemos al Señor siendo desobedientes a la Palabra.
• No divaguemos en nuestro corazón, con argumentos que están fuera de la suma de la Palabra.
• Temamos porque el Señor ha jurado que los desobedientes no entrarán en su reposo.
Salmos 96
- Hagamos cántico nuevo para adorar a nuestro Dios.
• Demos bendiciones a su nombre.
• Exaltemos su salvación y su juicio sobre el mundo, su gloria y sus maravillas entre los pueblos.
• Exaltemos su grandeza sobre todos los dioses, Él es temible. Glorifiquemos su justicia y su verdad.
Salmos 97
- Jehová reina.
• Regocíjese la tierra, Alégrense las muchas costas.
• Luz está sembrada para el justo.
• Y alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, en Jehová, Y alabad la memoria de su santidad. - Los que aman a Jehová, aborrezcan el mal.
• Recordemos que la santidad conviene a su casa y que el no habita con la maldad.
Oremos.
• Vengo oh Dios, a adorarte y postrarme a tus pies. Me arrodillo delante de ti Jehová mi hacedor. Porque tu eres mi Dios y yo el pueblo de tu prado y oveja de tu mano. Queremos adorarte en la hermosura de la santidad.
• ¡Cuán grandes son tus obras, Señor! Muy profundos son tus pensamientos.
• Tu reinas, te vistes de magnificencia y te ciñes de poder.
• Afirmas el mundo, y no se moverá.
• Tu Jehová me has sido por refugio. Tu eres la roca de mi confianza.
• Dios de las venganzas muéstrate contra la maldad del enemigo que acosa a tu pueblo. Has volver sobre él su iniquidad, y destrúyelo en su propia maldad.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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