Salmos 89-90

Día 175. Libro 19.

Salmos 89

  1. Te exaltaré por tu Palabra.
    • Porque ¿quién en los cielos se igualará a Jehová? ¿Quién será semejante a Jehová entre los hijos de los potentados?
    • Dios temible en la gran congregación de los santos, Y formidable sobre todos cuantos están alrededor de él.
    • Tú tienes dominio sobre la braveza del mar; Cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.
    • Tú quebrantaste a Rahab como a herido de muerte; Con tu brazo poderoso esparciste a tus enemigos.
    • Tuyos son los cielos, tuya también la tierra; El mundo y su plenitud, tú lo fundaste.
    • El norte y el sur, tú los creaste; El Tabor y el Hermón cantarán en tu nombre.
    • Tuyo es el brazo potente; Fuerte es tu mano, exaltada tu diestra.
  2. El mesías.
    • Verso 19. “Entonces hablaste en visión a tu santo, Y dijiste: He puesto el socorro sobre uno que es poderoso; He exaltado a un escogido de mi pueblo.”
    • Verso 27. “Yo también le pondré por primogénito, El más excelso de los reyes de la tierra.”
    • Verso 50. “Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; oprobio de muchos pueblos, que llevo en mi seno.”
    • Romanos 15:3. “Porque ni aún Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: los vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.”
  3. El cimiento de su trono: justicia y juicio.
    • El trono del Señor está fundado, edificado, cimentado, fortalecido, afirmado sobre Cristo.
    • Él es la justicia de Dios.
    • Él cumplió cabalmente la Palabra de Dios.
    • Él es el verbo de Dios, la sustancia, en la que subsisten todas las cosas.
    • La justicia es el cumplimiento de la Palabra, y sus juicios son su Palabra.
    • Cristo dio fiel cumplimiento a las profecías anunciadas en los salmos y a lo largo y ancho de la Palabra.
    • Él es un Dios que cumple su Palabra.
    • Cualquier autoridad, poder, trono terrenal, humano, movible que en este mundo desee trascender en el Reino inconmovible y ser afirmado en los cielos, sólo lo logrará si se somete, si obedece, la autoridad de Cristo y su Palabra.
  4. Cómo ser cimentados en el trono de Cristo.
    • Esto sólo es posible por conocer su Palabra, andar en ella, amarla, guardarla, anhelarla ardientemente, honrarla y caminar en obediencia a ella.
    • Para lograr esto se necesita perseverancia, tiempo, esfuerzo, dedicación, constancia y pasión.
  5. Nuestro deber.
    • Nosotros como pueblo de Dios tenemos que ser cabeza, ser los primeros en guardar la obediencia, porque el juicio empieza por la casa de Dios.
    • Verso 16. “Feliz el pueblo que sabe aclamarte, caminará, Señor, a la luz de tu rostro.”
    • 1 Pedro 4:17. “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?”

Salmos 90

  1. Convertíos, hijos de los hombres.
    • Versos 11-12. “¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.”
    • 2 Pedro 3:9. “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”
    • Hechos 17:30. “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.”
    • Ezequiel 18:32. “Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.”
    • Joel 2:12-13. “Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.”
    • Hechos 3:19. “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.”

Oremos.
• Jehová, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? Poderoso eres, Jehová, Y tu fidelidad te rodea.
• Sácianos de tu Palabra cada mañana, sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
• Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros. Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. Señor destruye todo lo que se levante en contra de la obediencia a tu Palabra en nuestras vidas. Que se observe en nuestra vida, y en la de nuestros hijos, el cumplimiento de tu Palabra.
• Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal.
• La obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.
• Bendito sea Jehová para siempre. Amén, y Amén.”

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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