Día 169. Libro 19.
Salmos 60
- Salmo para enseñar.
• Pongamos nuestro corazón en la enseñanza de la Palabra. - ¿Puede un Dios de amor hablar cosas duras a su pueblo?
• Verso 3. “Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento.”
• Juan 6:60. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” - ¿Por qué causa el Señor desechó a su pueblo?
• Levítico 26:14-17. “Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos, y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.” - Danos socorro contra el enemigo.
• Porque vana es la ayuda de los hombres.
• En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.
Salmos 61
- Cuando mi corazón desmaye.
• Llévame a la roca que es más alta que yo.
• Hazme entender tus pensamientos.
• Isaías 55:9. «Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.» - Mi refugio.
• Tu Palabra es torre fuerte delante del enemigo.
• Proverbios 18:10. «Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado.»
• Salmos 91:14. «Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.» - Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre.
• Me refugiare debajo de tus alas.
• Salmos 91:4. «Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.»
Salmos 62
- Derramemos el corazón delante de Él.
• Pueblos, derramen su corazón delante de Él. - No pongan su corazón en la vanidad.
• No confíes en la violencia.
• No confíes en las riquezas.
• No pongan el corazón en ellas. - Él es mi esperanza.
• Él solamente es mi roca y mi salvación.
• Es mi refugio, no resbalaré.
• En Dios está mi salvación y mi gloria.
• En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
• Esperaré en él en todo tiempo.
Salmos 63
- Medito en ti en las vigilias de la noche.
• Lamentaciones 2:19. «Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias; Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor; Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos, Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.»
Salmos 64
- Guarda mi vida del temor del enemigo.
• Escóndeme del consejo secreto de los malignos.
• De la conspiración de los que hacen iniquidad. - Los malignos.
• Afilan como espada su lengua. Lanzan cual saeta, palabra amarga.
• No temen, siguen obstinados en su inicuo designio.
• Ocultan sus saetas y tratan de esconder sus lazos y dicen: ¿Quién nos ha de ver?
• Inquieren iniquidades, hacen una investigación exacta.
• El íntimo pensamiento de cada uno de ellos, así como su corazón, es profundo.
• Su destino: Dios los herirá con saeta; de repente recibirán sus plagas. Sus propias lenguas los harán caer; se espantarán todos los que los vean. - Nuestra esperanza.
• Se alegrará el justo en Jehová, y confiará en él; Y se gloriarán todos los rectos de corazón. Verso 10.
Salmos 65
- Él es el Dios de nuestra salvación.
• El que perdona nuestras rebeliones.
• El que oye nuestra oración.
• El que nos escoge y nos atrae a Él, para que habitemos en sus atrios.
• El que nos sacia del bien de su casa.
• El que nos responde con tremendas cosas en su justicia.
• Él es la esperanza de todos los términos de la tierra, y de los más remotos confines del mar.
• El que afirma los montes con su poder.
• El ceñido de valentía.
• El que sosiega el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, Y el alboroto de las naciones.
• Los habitantes de los fines de la tierra temen de sus maravillas.
• El que hace alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.
• El que visita la tierra, la riega y en gran manera la enriqueces, prepara el grano y hace que se empapen los surcos de la tierra y la ablanda con lluvias. El bendice los renuevos.
• Él es el que corona el año con sus bienes, Y sus nubes destilan grosura. Por Él destilan los pastizales del desierto. Por Él, los collados se ciñen de alegría y se visten de manadas los llanos. Por El, los valles se cubren de grano, dan voces de júbilo, y aun cantan.
Oremos.
• Te bendigo en mi vida. Alzo mis manos en tu nombre. Con júbilo te alabo.
• Mi alma tiene sed de ti. Mi carne te anhela.
• Padre sacia mi alma. Sáciame con tu Palabra. Necesito ver tu poder y tu gloria. Necesito mirarte en el santuario porque mejor es tu misericordia que la vida.
• Mi alma solamente reposa en ti Señor.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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