Salmos 26-32

Día 163. Libro 19.

Salmos 26

  1. Júzgame, Jehová, porque yo en mi integridad he andado.
    • He confiado asimismo en Jehová sin titubear.
    • Escudríñame y pruébame.
    • Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.
  2. Integridad: reflexionemos en esto.
    • La integridad es santidad y perfección. Es rectitud.
    • Es sencillez.
    • Es vigor, prosperidad, totalidad: es decir, es llenura del espíritu.
    • También es pureza e inocencia.
  3. He pedido estar en su Palabra.
    • Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré.
    • Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida.
    • Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Salmos 27

  1. Él es mi luz y mi salvación.
    • Él es la fortaleza de mi vida, mi escudo.
    • Es mi refugio: me esconderá en su tabernáculo en el día del mal. Me ocultará en lo reservado de su morada. Sobre una roca me pondrá en alto.
    • Me recogerá aunque todos me dejen. No me desamparará.
    • No temeré. No me atemorizaré. Estaré confiado aunque un ejército acampe contra mí, y aunque contra mí se levante guerra.
    • Estaré en la casa del Señor: le demandaré esto a Jehová y lo buscaré siempre.
    • Contemplaré la hermosura de Jehová, e inquiriré en su templo.
    • Clamare por su misericordia.
    • Le pediré que me enseñe su camino y me guíe por senda de rectitud.
    • Creeré que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.
    • No desmayaré. Aguardaré y esperaré a Jehová.
    • Me esforzaré, y se alentará mi corazón.
    • Me gozaré, con mi cántico le alabaré.

Salmos 28

  1. Los malignos.
    • Angustiadores y enemigos.
    • Se juntan para comer mis carnes.
    • Son testigos falsos.
    • Respiran crueldad. Hablan paz con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón.
    • No atienden a los hechos de Jehová, ni a la obra de sus manos.
    • Tropiezan y caen. Él los derribará, y no los edificará.

Salmos 29

  1. La voz de Jehová: su Palabra.
    • Truena con potencia.
    • Es con gloria y proclama su gloria.
    • Quebranta.
    • Hace saltar.
    • Derrama llamas de fuego.
    • Hace temblar el desierto.
    • Desgaja y desnuda.
    • En nosotros todo debe proclamar su gloria, su gloriosa Palabra.
  2. Sobre las muchas aguas.
    • Salmos 93:3-4. “Alzaron los ríos, oh Jehová, Los ríos alzaron su sonido; Alzaron los ríos sus ondas. Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, Más que las recias ondas del mar.”
    • Salmos 104:3. “Que establece sus aposentos entre las aguas, El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento.”
    • Apocalipsis 17:15. “Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.”
  3. Truena el Dios de gloria.
    • Éxodo 9:28. “Orad a Jehová para que cesen los truenos de Dios y el granizo, y yo os dejaré ir, y no os detendréis más.”
    • Éxodo 19:16. “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento.”
    • 1 Samuel 7:10. “Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron para pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel.”
    • Job 26:11-14. “Las columnas del cielo tiemblan, Y se espantan a su reprensión. Él agita el mar con su poder, Y con su entendimiento hiere la arrogancia suya. Su espíritu adornó los cielos; Su mano creó la serpiente tortuosa. He aquí, estas cosas son sólo los bordes de sus caminos; ¡Y cuán leve es el susurro que hemos oído de él! Pero el trueno de su poder, ¿quién lo puede comprender?”
    • Job 37:2-5. “Oíd atentamente el estrépito de su voz, Y el sonido que sale de su boca. Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra. Después de ella brama el sonido, Truena él con voz majestuosa; Y aunque sea oída su voz, no los detiene. Truena Dios maravillosamente con su voz; Él hace grandes cosas, que nosotros no entendemos.”
    • Salmos 18:13-15. “Tronó en los cielos Jehová, Y el Altísimo dio su voz; Granizo y carbones de fuego. Envió sus saetas, y los dispersó; Lanzó relámpagos, y los destruyó. Entonces aparecieron los abismos de las aguas, Y quedaron al descubierto los cimientos del mundo, A tu reprensión, oh Jehová, Por el soplo del aliento de tu nariz.”
    • Salmos 77:10-19. “Te vieron las aguas, oh Dios; Las aguas te vieron, y temieron; Los abismos también se estremecieron. Las nubes echaron inundaciones de aguas; Tronaron los cielos, Y discurrieron tus rayos. La voz de tu trueno estaba en el torbellino; Tus relámpagos alumbraron el mundo; Se estremeció y tembló la tierra. En el mar fue tu camino, Y tus sendas en las muchas aguas; Y tus pisadas no fueron conocidas.”
    • Apocalipsis 4:5. “Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios.”
    • Apocalipsis 8:5. “Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra; y hubo truenos, y voces, y relámpagos, y un terremoto.”
    • Apocalipsis 11:19. “Y el templo de Dios fue abierto en el cielo, y el arca de su pacto se veía en el templo. Y hubo relámpagos, voces, truenos, un terremoto y grande granizo.”
    • Apocalipsis 16:18. “Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.”
    • Apocalipsis 19:6. “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decía: ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!”

Salmos 30

  1. Nuestro amado Cristo.
    • Hiciste subir mi alma del Seol; me diste vida, para que no descendiese a la sepultura.
    • Jonás 2:4-6. “Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.”
  2. Has cambiado mi lamento en baile.
    • Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.
    • Salmo 149:3. “Alaben su nombre con danza; Con pandero y arpa a él canten.”
    • Salmo 150:4. “Alabadle con pandero y danza; Alabadle con cuerdas y flautas.”
    • 2 Samuel 6:14. “Y David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová; y estaba David vestido con un efod de lino.”
    • Jeremías 31:4. “Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.”
    • Jeremías 31:13-14. “Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los alegraré de su dolor. Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.”

Salmos 31

  1. En tu mano encomiendo mi espíritu.
    • Lucas 23:46. “Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.”
  2. De todos mis enemigos soy objeto de oprobio.
    • Soy el horror de mis conocidos; Los que me ven fuera huyen de mí.
    • Mateo 26:56. “Mas todo esto sucede, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.”
    • Porque oigo la calumnia de muchos.
    • El miedo me asalta por todas partes, Mientras consultan juntos contra mí, e idean quitarme la vida.
    • Mateo 26:3-4. “Entonces los principales sacerdotes, los escribas, y los ancianos del pueblo se reunieron en el patio del sumo sacerdote llamado Caifás, y tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús, y matarle.”
    • Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte.”
    • Mateo 27:1. “Venida la mañana, todos los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo entraron en consejo contra Jesús, para entregarle a muerte.”

Salmos 32

  1. El que confiesa su pecado.
    • Confesar es declarar el pecado y no encubrir la iniquidad.
    • Es bienaventurado.
    • Es perdonado y cubierto su pecado y su maldad.
    • No será culpado de iniquidad.
    • En la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.
    • Con cánticos de liberación será rodeado.
    • El Señor le hará entender, y le enseñará el camino en que debe andar.
    • Le rodeará la misericordia.
  2. El que calla y no confiesa.
    • Será culpable de iniquidad.
    • Tendrá engaño en su espíritu.
    • Se envejecerán sus huesos.
    • Gemirá todo el día.
    • De día y de noche se agravará la mano del Señor sobre él.
    • Se volverá su verdor en sequedades de verano.
    • Muchos dolores habrá para él.
    • No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a confesar su pecado.
    • ¿Esperas que la confesión de pecado sea agradable?
    • ¿Te humillas a reconocer tu maldad?
    • ¿Callas y dejas que pase el tiempo sobre tu pecado?
    • Mientras no confiesas, solo atesoras maldad, aumentas orgullo y endureces tu corazón.
    • Cada segundo que pases sin confesar tu pecado es un segundo de amargura.

Oremos
• Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; Ten misericordia de mí, y respóndeme. Oye la voz de mis ruegos.
• No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; Mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
• Enséñame tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos.
• No me entregues a la voluntad de mis enemigos.
• A ti clamaré, Roca mía, no te desentiendas de mí, Para que no sea yo, dejándome tú, Semejante a los que descienden al sepulcro.
• Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
• No me arrebates juntamente con los malos, Y con los que hacen iniquidad.
• Dale a nuestros enemigos, su merecido conforme a la obra de sus manos, y conforme a la perversidad de sus hechos.
• Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; Y pastoréales y susténtales para siempre.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

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