
Salmos 119:71
Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos.
Salmos 119:75
Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido.
Jeremías 31:18-19
Ciertamente he oído a Efraín lamentarse: «Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito. Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, SEÑOR, eres mi Dios.
«Porque después que me aparté, me arrepentí, y después que comprendí, me di golpes en el muslo; me avergoncé y también me humillé, porque llevaba el oprobio de mi juventud.»
Oseas 5:15
Me iré y volveré a mi lugar hasta que reconozcan su culpa y busquen mi rostro; en su angustia me buscarán con diligencia.
Hebreos 12:10-11
Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero El nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de su santidad.
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.