Día 178. Libro 19.
Salmos 104
- Bendice, alma mía, a Jehová.
• Jehová Dios mío, mucho te has engrandecido; Te has vestido de gloria y de magnificencia.
• Observemos como el Salmista, habla primero a su alma y le ordena que bendiga a Jehová.
• Luego concluye: Mientras yo viva le cantaré, en El me regocijaré y meditaré en Él. - En segundo lugar, le habla directamente a Dios.
• Mucho te has engrandecido, te has vestido de gloria y de magnificencia.
• Definitivamente, él vio la gloria de Dios. - En tercer lugar, habla de hechos gloriosos que narra el Génesis.
• Luz, cielos, aguas, flamas de fuego, vientos, los cimientos de la tierra, montes, valles, truenos que son fundados, que huyen, que obedecen la voz de Dios.
• Entendemos que estos portentos y maravillas, son figuras de verdades eternas y representan principios que necesitamos descubrir.
• Entendemos que, como mensajeros de la Palabra, necesitamos ser como el viento que entra a todas partes y hace lo que El quiere.
• Clamemos para que la iglesia como cuerpo de Cristo, tenga ministros que sean como llama de fuego. - Observemos lo inconmovible.
• Las cosas accesibles a nuestros ojos humanos, como el pan, el vino, el aceite, el sol, la luna, las bestias, las aves, las fuentes de aguas, los arroyos, todas ellas, también son figuras de verdades eternas.
• Todas fueron hechas y subsisten, se mueven, son sustentadas y se sacian por su sabiduría, por su obra y por el sonido de su voz.
• Necesitamos, al igual que el salmista, el entendimiento, la visión inconmovible de estos hechos. - Una vez que se conoce el poder de la Palabra de Dios, se puede decir con autoridad sean consumidos de la tierra los pecadores, Y los impíos dejen de ser.
- Dulce será mi meditación en él.
• Yo me regocijaré en Jehová.
• Yo meditaré en su Palabra y me regocijaré en ella.
• Salmos 1:2. “Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.”
• Salmos 63:5-6. “Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca, cuando me acuerde de ti en mi lecho, cuando medite en ti en las vigilias de la noche.”
Salmos 105
- Alabad a Jehová, invocad su nombre; Dad a conocer sus obras en los pueblos.
- La alabanza de los escogidos, la descendencia del Señor.
• Busca al Señor y su poder, busca siempre su rostro.
• Invoca su nombre y se alegra de corazón, se gloría en El.
• Le canta salmos. Canta su Palabra.
• Se acuerda de las maravillas que él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca. Habla de esto.
• Da a conocer sus obras en todos los pueblos. - Él es Jehová nuestro Dios.
• En toda la tierra están sus juicios.
• Su pacto, la Palabra que Él mandó para mil generaciones.
• Nos dio las tierras de las naciones, para que guardemos sus estatutos, y cumplamos sus leyes. Aleluya.
Salmos 106
- ¿Quiénes expresaremos las poderosas obras de Jehová?
• ¿Quiénes contaremos sus alabanzas?
• Somos nosotros los responsables de hacer esto y enseñarlo por su Palabra. - Confesemos.
• Tomemos el salmo y confesemos al Señor cada uno de los pecados que El le señala a su pueblo.
• Postrémonos y pidamos misericordia. Humillémonos y clamemos por su perdón.
• No seamos altivos pensando que esto es solo cosa del pasado de Israel, seamos entendidos y oremos como Daniel, como David, y como Cristo.
Oremos.
• Acuérdate de tu pacto con nosotros, tú pueblo y no nos castigues, conforme a la muchedumbre de tus misericordias.
• Señor, ten misericordia de nosotros y quita nuestra cautividad.
• Confesamos nuestra rebeldía, nuestros pecados y los pecados de nuestro pueblo.
• Nos rebelamos a tu Palabra y no entendemos tus maravillas.
• No nos acordamos de tus misericordias. Olvidamos tus obras, no esperamos tu consejo y nos entregamos a deseos desordenados.
• Tentamos a Dios.
• Tenemos envidia. Murmuramos.
• Hacemos ídolos, nos postramos ante ellos y le ofrecemos sacrificios.
• Entregamos nuestros hijos a los demonios.
• Cambiamos la gloria de Dios y lo olvidamos.
• Aborrecimos su Palabra, la tierra deseable, no hemos creído a su Palabra y no hemos oído su Palabra, la voz de Jehová.
• Irritamos a Dios.
• No destruimos a los enemigos de nuestra alma.
• Nos hemos mezclado con el mundo y hemos aprendido sus obras y servido a sus ídolos.
• Contaminamos la tierra con nuestras obras y nos prostituimos con sus hechos.
• Sálvanos, Jehová Dios nuestro, y recógenos de entre las naciones, para que alabemos tu santo nombre, para que nos gloriemos en tus alabanzas.
• Bendito Jehová Dios de Israel, Desde la eternidad y hasta la eternidad. Amén. Aleluya.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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