Día 140. Libro 16.
Nehemías 1
- Nehemías es un libro sobre la restauración y la edificación del cuerpo de Cristo.
- El término restaurar aparece 65 veces en la Biblia.
- En el libro de Nehemías aparece 36 veces, esto es un énfasis nada despreciable.
- El remanente.
- Los que quedaron de la cautividad, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego.
- ¿Es ésta nuestra condición?
- Necesitamos hacer lo mismo que Nehemías.
- Sentarnos a llorar, hacer duelo por algunos días, ayunar y orar delante del Dios de los cielos, para que su Palabra sea restaurada en su pueblo, los muros de salvación sean reedificados y las puertas levantadas.
Nehemías 2
- Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego.
- ¿Entendemos la condición del pueblo de Dios?
- ¿Podemos ver y dolernos por la desobediencia y el deterioro del pueblo de Dios?
- ¿Qué cosa pides?
- Verso 5. “y dije al rey: Si le place al rey, y tu siervo ha hallado gracia delante de ti, envíame a Judá, a la ciudad de los sepulcros de mis padres, y la reedificaré.”
- Isaías 6:8. “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
- La decisión.
- Venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio.
- Levantémonos y edifiquemos.
- Así esforzaron sus manos para bien.
- El enemigo: activado y aterrorizado.
- Hace escarnio de nosotros.
- Somos despreciados.
- Dice: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?
- En realidad, Cristo confrontó todo aquello que se oponía al entendimiento y conocimiento de la verdad. Las doctrinas falsas, las pseudo verdades y todo lo que tenía apariencia de piedad pero negaba la eficacia de ésta. Así como Nehemías también derribó los escombros para poder construir, así nosotros estamos llamados a confrontar y llevar cautivo todo argumento que se opone al conocimiento de Cristo. El enemigo lo llamará rebeldía, obviamente.
- Nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra respuesta.
- El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.
Nehemías 3
- Cuando se lean las memorias.
- Cuando el Señor lea los registros, de los que edificaron el cuerpo de Cristo, ¿aparecerán nuestros nombres junto a los de Nehemías, Eliasib con sus hermanos, los hijos de Senaa, Meremot, Mesulam, Sadoc, los tecoítas y tantos otros que edificaron?
- Observemos que los grandes de los tecoítas no se prestaron para ayudar a la obra del Señor.
- ¿Será esto una figura de aquellos que teniendo posición de autoridad y liderazgo, no se prestan para restaurar con la Palabra de Dios?
- Revisemos el estado de los muros, las puertas y los cerrojos en nuestras vidas.
- Los muros: la salvación.
- Isaías 26:1. “En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.”
- Las puertas: entrar por Cristo, la Palabra.
- Juan 10:7,9. “Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. (…) Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.”
- Los cerrojos: el sello y la protección que te da el obedecer la Palabra.
- Salmo 147:12-13. “Alaba a Jehová, Jerusalén; Alaba a tu Dios, oh Sion. Porque fortificó los cerrojos de tus puertas; Bendijo a tus hijos dentro de ti.”
- Lamentaciones 2:9. “Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos; Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová.”
- Job 38:10. “Y establecí sobre él mi decreto, Le puse puertas y cerrojo.”
- Ezequiel 38:11. “y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y no tienen cerrojos ni puertas.”
Nehemías 4
- Cuando nos esforzamos en restaurar la Palabra de Dios en el cuerpo de Cristo, tenemos al enemigo atacándonos.
- Se enoja, se enfurece en gran manera, hace escarnio de los hijos de Dios, conspira y ataca.
- Observemos que dice: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?
- Ciertamente hemos presenciado la respuesta: ¡Jesucristo ha resucitado! Y sí, realmente se nos ha permitido un nuevo comienzo con el sacrificio del Cordero inmolado. ¡Aleluya!
- Consideremos que el objetivo del enemigo es detener la obra de edificación del cuerpo de Cristo.
- Mientras nos mantengamos apegados y entendidos, en obediencia a la Palabra, el enemigo no podrá lograr nada.
- Mientras estemos tibios e indiferentes a la Palabra de Dios, el enemigo habrá vencido.
- Nuestras estrategias.
- Estrategia uno: Obediencia a la Palabra, obediencia a la Palabra y más obediencia a la Palabra.
- Santiago 4:7. “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.”
- 1 Pedro 5:5-9. “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.”
- Estrategia 2: Derribar los argumentos antibíblicos.
- Esto requiere entendimiento de TODA la Palabra de Dios.
- 2 Corintios 10:4-6. “… las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.”
- Estrategia 3: Implacables en la oración bíblica.
- Oye, oh Dios nuestro, que somos objeto de su menosprecio.
- Vuelve el baldón de ellos sobre su cabeza.
- Entrégalos por despojo en la tierra de su cautiverio.
- No cubras su iniquidad, ni su pecado sea borrado delante de ti, porque se airaron contra los que edificaban.
- Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Verso 9.
- Estrategia 4: Continuar edificando, persistir con ánimo, enseñando sin parar.
- Verso 6. “Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.”
- Verso 15. “Y cuando oyeron nuestros enemigos que lo habíamos entendido, y que Dios había desbaratado el consejo de ellos, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea.”
- Estrategia 5. Edificar al cuerpo de Cristo por familias y armarlo con la Palabra de Dios.
- Versos 13-14. “Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.”
Oremos. Oración de Nehemías 1:5-10.
- Te ruego oh, Jehová, Dios de los cielos, fuerte, grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos; esté ahora atento tu oído y abiertos tus ojos para oír la oración de tu siervo, que hago ahora delante de ti día y noche, por los hijos de Israel tus siervos.
- Confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti; sí, yo y la casa de mi padre hemos pecado.
- En extremo nos hemos corrompido contra ti, y no hemos guardado los mandamientos, estatutos y preceptos que diste a Moisés tu siervo.
- Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo, diciendo: «Si vosotros pecareis, yo os dispersaré por los pueblos; pero si os volviereis a mí, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, aunque vuestra dispersión fuere hasta el extremo de los cielos, de allí os recogeré, y os traeré al lugar que escogí para hacer habitar allí mi nombre.»
- Somos tus siervos y tu pueblo, los cuales redimiste con tu gran poder, y con tu mano poderosa.
- Te ruego oh, Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre.
- Concede ahora buen éxito a tu siervo, y dale gracia.
- Señor ten misericordia de tu pueblo.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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