1 Crónicas 27-29

Día 125. Libro 13.

1 Crónicas 27

  1. Observemos cada una de estas funciones en su sentido inconmovible.
  • Principales, jefes de familias, jefes de millares y de centenas: oficiales que sirven al rey en todos los negocios.
  • Recordemos que nuestro foco está centrado en la Palabra, en el reino de los cielos.
  • Mateo 6:10. «Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.»
  • Tesoreros del rey que administramos perlas de gran precio, oro puro y los misterios del reino.
  • Mateo 13:46. «Que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró
  • 1 Corintios 4:1. «Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.»  
  • Los administradores a cargo de la hacienda del rey: trabajan en la labranza de las tierras, de las viñas y de los olivares y los que están a cargo del ganado, de los camellos y de las ovejas.
  • Marcos 4:14. «El sembrador es el que siembra la palabra.»
  • Los consejeros, los escribas, los amigos del rey y el general de su ejército.
  • Los que aconsejan justo juicio.
  • Conclusión: somos administradores de los misterios del reino, columna y baluarte de la verdad.
  • 1 Timoteo 3:15.«Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.»  

 

 

1 Crónicas 28

  1. Salomón como figura de Cristo, el elegido para ser rey perpetuamente.
  • Verso 7. “…Yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día.”

 

  1. La obediencia.
  • La condición para confirmar el reinado de Salomón, el reinado de Cristo, nuestra participación y la de nuestros hijos en el reino, es la misma: la obediencia a su Palabra.
  • Versos 8-10. “Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oídos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente.  Y tú, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; más si lo dejares, él te desechará para siempre. Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla.”

 

  1. ¿Estamos decaídos?
  • Verso 20. “Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová.
  • Verso 10. “Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla.”

 

  1. ¿Entendemos esto?
  • David dio a su hijo los planos, todo lo que tenía en mente para la casa de Jehová y de su propio tesoro muchísima riqueza, para la obra del ministerio de la casa de Jehová y para los utensilios del ministerio de la casa de Jehová, porque había entendido la voluntad de Dios al respecto.
  • Es nuestra responsabilidad inquirir y entender la riqueza de la Palabra, sus tesoros, y transmitirlo a nuestros hijos y discípulos para la edificación del cuerpo de Cristo.
  • Verso 19. “Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras del diseño.”
  • Verso 8. … guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente.”

 

 

1 Crónicas 29

  1. La edificación del cuerpo de Cristo es una obra grande, porque la casa no es para hombre, sino para Jehová

 

  1. David tenía su afecto en la edificación de la casa de Dios y preparó todo para su construcción. Además dio de su propio tesoro y puso en ello todas sus fuerzas.

 

  1. ¿De dónde provienen las piedras preciosas que ofrendamos para edificar el cuerpo de Cristo?
  • “Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.”

 

  1. Oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artífices.
  • ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová?
  • Salmo 19:9-10. “… Los juicios de Jehová son verdad, todos justos.  Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal.”

 

 

Oremos conforme a los versos 10-19.

 

  • ¡Oh, SEÑOR, Dios de nuestro antepasado Israel, que seas alabado por siempre y para siempre!
  • Tuyos, oh SEÑOR, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh SEÑOR, y este es tu reino.
  • Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas.
  • La riqueza y el honor sólo vienen de ti, porque tú gobiernas todo. El poder y la fuerza están en tus manos, y según tu criterio la gente llega a ser poderosa y recibe fuerzas.
  • ¡Oh Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre!
  • ¿Pero quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que podamos darte algo a ti? ¡Todo lo que tenemos ha venido de ti, y te damos sólo lo que tú primero nos diste!
  • Estamos aquí sólo por un momento, visitantes y extranjeros en la tierra, al igual que nuestros antepasados. Nuestros días sobre la tierra son como una sombra pasajera, pasan pronto sin dejar rastro.
  • ¡Oh SEÑOR nuestro Dios, aun estos materiales que hemos reunido para construir un templo para honrar tu santo nombre, vienen de ti! ¡Todo te pertenece!
  • Yo sé, mi Dios, que tú examinas nuestro corazón y te alegras cuando encuentras en él integridad. Tú sabes que he hecho todo esto con buenas intenciones y he visto a tu pueblo dando sus ofrendas por voluntad propia y con alegría.
  • Oh SEÑOR, Dios de nuestros antepasados Abraham, Isaac e Israel, haz que tu pueblo siempre desee obedecerte. Asegúrate de que su amor por ti nunca cambie.
  • Danos el deseo de obedecer de todo corazón tus mandatos, leyes y decretos, y de hacer todo lo necesario para edificar tu cuerpo.

 

 

 

Mirdza Astrid Silva de Rivera

Raúl Vicente Rivera Ramírez

 

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