Día 116. Libro 12.
2 Reyes 23
El verdadero avivamiento: volverse a la Palabra de Dios.
Versos 2-3. “Y subió el rey a la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos los moradores de Jerusalén, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo, desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová. Y poniéndose el rey en pie junto a la columna, hizo pacto delante de Jehová, de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo confirmó el pacto.”
¿Qué significa volverse a la Palabra de verdad-verdad?
Es derribar todos los lugares altos de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra iglesia.
Recordemos que, en su sentido inconmovible los lugares altos representan, todas aquellas cosas que hacemos para el Señor, pero no las hacemos conforme a la Palabra de Dios.
Por lo tanto, derribar los lugares altos es confrontar y dejar toda práctica, todo argumento y toda doctrina, que no es conforme a la Palabra de Dios.
Observemos que ellos también quitaron a los sacerdotes idólatras y sacaron del templo los utensilios consagrados a los ídolos.
Recordemos que nosotros somos los sacerdotes y los utensilios verdaderos.
También erradicaron las prácticas paganas relacionadas con sus hijos.
Volverse a la Palabra de verdad-verdad implica convertirse de corazón, en espíritu y en vedad.
Es hacer un pacto renovado de amar y guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas.
Es cumplir las palabras del pacto que están escritas en el libro de la ley.
Volverse a la Palabra de verdad-verdad es celebrar la Pascua. Celebrar el sacrificio de Cristo y celebrar su Palabra.
Estas son las señales de un verdadero avivamiento.
Josías, rey de Judá.
Sacó del templo de Jehová todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos; y los quemó.
Quitó a los sacerdotes idólatras que habían sido puestos por los reyes.
Sacó la imagen de Asera fuera de la casa de Jehová.
Derribó los lugares de prostitución idolátrica que estaban en la casa de Jehová.
Profanó los lugares altos donde los sacerdotes quemaban incienso.
Profanó a Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para que ninguno pasase su hijo o su hija por fuego a Moloc.
Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol.
Derribó los altares que estaban sobre la azotea de la sala de Acaz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová.
Profanó el rey los lugares altos que estaban delante de Jerusalén, a la mano derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había edificado a Astoret ídolo abominable de los sidonios, a Quemos ídolo abominable de Moab, y a Milcom ídolo abominable de los hijos de Amón.
Destruyó el lugar alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel y lo quemó, y lo hizo polvo, y puso fuego a la imagen de Asera.
Mató sobre los altares a todos los sacerdotes de los lugares altos que allí estaban, y quemó sobre ellos huesos de hombres.
Verso 52. “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual.”
Joacaz, rey de Judá.
Verso 32. “… él hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.”
Joacim, rey de Judá.
Verso 37. “E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que sus padres habían hecho.”
2 Reyes 24
Conforme a la Palabra de Jehová y por mandato de Jehová contra su pueblo.
Versos 2-4. “Pero Jehová envió contra Joacim tropas de caldeos, tropas de sirios, tropas de moabitas y tropas de amonitas, los cuales envió contra Judá para que la destruyesen, conforme a la palabra de Jehová que había hablado por sus siervos los profetas. Ciertamente vino esto contra Judá por mandato de Jehová, para quitarla de su presencia, por los pecados de Manasés, y por todo lo que él hizo; asimismo por la sangre inocente que derramó, pues llenó a Jerusalén de sangre inocente; Jehová, por tanto, no quiso perdonar.”
Joaquín, rey de Judá.
Verso 9. “…hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho su padre.”
El cautiverio del pueblo de Dios.
Versos 13-16. “Y llevó en cautiverio a toda Jerusalén, a todos los príncipes, y a todos los hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y a todos los artesanos y herreros; no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra. Asimismo llevó cautivos a Babilonia a Joaquín, a la madre del rey, a las mujeres del rey, a sus oficiales y a los poderosos de la tierra; cautivos los llevó de Jerusalén a Babilonia. A todos los hombres de guerra, que fueron siete mil, y a los artesanos y herreros, que fueron mil, y a todos los valientes para hacer la guerra, llevó cautivos el rey de Babilonia.”
Verso 20. “Vino, pues, la ira de Jehová contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia.”
Sedequías, rey de Judá.
Verso 19-20. “… hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que había hecho Joacim. Vino, pues, la ira de Jehová contra Jerusalén y Judá, hasta que los echó de su presencia. (…)”
2 Reyes 25
Así fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra.
¿Se cumplió la Palabra de Jehová?
Deuteronomio 28:63-65. “Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para tomar posesión de ella. Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra. Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma.”
Lamentaciones 2:14. “Tus profetas vieron para ti vanidad y locura; Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio, Sino que te predicaron vanas profecías y extravíos.”
Ezequiel 39:28. “Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos.”
Amós 9:14. “Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos.”
Sofonías 2:7. “Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.”
Sofonías 3:20. “En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.”
El remanente santo. Los pobres en espíritu y verdad.
Aquellos que renuncian a su manera de pensar para comerse la Palabra de Dios.
Isaías 58:7. «¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?»
Los que se quedan a labrar los corazones y sembrar la Palabra de Dios.
Verso 12. Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que labrasen las viñas y la tierra.
Jeremías 39:10. «Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar en tierra de Judá a los pobres del pueblo que no tenían nada, y les dio viñas y heredades.»
Jeremías 52:16. «Mas de los pobres del país dejó Nabuzaradán capitán de la guardia para viñadores y labradores.»
Salmo 29:19. «Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.»
Mateo 5:3. «Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.»
Santiago 2:5. «Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?»
¿Podemos volver a Egipto?
Verso 26. “Y levantándose todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, con los capitanes del ejército, se fueron a Egipto, por temor de los caldeos.”
Deuteronomio 28:68. “Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas, y no habrá quien os compre.”
Oremos
Padre, reconocemos nuestro pecado y el pecado de nuestro pueblo.
Perdona nuestra incredulidad, la dureza del corazón, la idolatría, la hipocresía, la sordera y ceguera espiritual y la desobediencia a tu Palabra.
Nos arrepentimos y queremos hacer frutos dignos de arrepentimiento Señor, con humildad de corazón.
Queremos amar tu Palabra, con toda nuestra alma, con nuestra mente y con todas nuestras fuerzas, así como Cristo que se hizo verbo encarnado y vino a cumplirla completamente.
Nos acogemos al pacto de santidad y obediencia de nuestro Cristo. Quien hizo pacto delante de ti, de que iría en pos de ti, guardaría tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumpliría las palabras del pacto que estaban escritas en tu libro.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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