Día 97. Libro 10.
2 Samuel 11
- Reflexionemos en esto. «…en el tiempo que salen los reyes a la guerra».
- ¿Existe en nuestra vida un tiempo de salir a la guerra?
- ¿Invertimos tiempo en la Palabra?
- ¿Luchamos contra los argumentos que se oponen al conocimiento de Cristo en nuestra propia vida?
- ¿Peleamos contra los enemigos de nuestra alma que impiden que nos mantengamos en obediencia y santidad?
- Eclesiastés 3:1,8. “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (…) tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.”
- Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.
- Un comentario obvio y muy generalizado, es que David tenía la responsabilidad de salir a la guerra, pero en lugar de eso, él estaba durmiendo hasta tarde. Sin embargo, notemos que el pecado fue realmente contra Dios, como lo explican los Salmos 32 y 51.
- Pero hay dos cosas que debemos observar antes de ver que David se paseó por el terrado y adulteró con una mujer casada.
- La progresión del pecado de David se inicia en su propio corazón:
- El menospreció la Palabra. Lo vemos en el capítulo 12:9-10.
- Salmo 32:9. “No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, Que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti”
- Falta de comunión con el Señor:
- Salmo 32:6. “Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.”
- Un corazón seco:
- Salmo 32:4. “Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah.”
- Engaño:
- Salmo 32:2. “Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño.”
- Podemos asegurar entonces que David, habiendo dejado la Palabra, la presencia del Señor, también dejó su relación con su esposa, o sus varias esposas, y comenzó a desear a la mujer de otro. El Señor le reclama esto en el próximo capítulo, diciéndole que le entregó mujeres en su seno, las cuales David no consideró antes de desear a otra. También descuidó su casa en general como lo veremos en el resto del libro.
- La progresión del pecado:
- Santiago 1:14-15.“Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.”
- Definitivamente después que concebimos el pecado y lo consumamos, caemos en una especie de tobogán de muerte, donde una cadena de pecados se suceden, unos tras otros. Ya con el corazón endurecido por el engaño del pecado, empezamos a tapar los pecados, con nuevos pecados.
- ¿A dónde huiremos de su espíritu?
- David, por ejemplo, luego de adulterar asesina a un hombre inocente, el cual le era absolutamente leal e incondicional.
- Este es un perfecto ejemplo, una muestra, de lo que sucede con el pecado en nuestra vida.
- Jeremías 5:24. “Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos establecidos de la siega.”
- Hebreos 4:1. “Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.”
- Deuteronomio 6:24. “Y nos mandó Jehová que cumplamos todos estos estatutos, y que temamos a Jehová nuestro Dios, para que nos vaya bien todos los días, y para que nos conserve la vida, como hasta hoy.”
- Observemos que esto le sucedió a un hombre santo y apartado para el corazón de Dios.
- Hebreos 2:1. “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos.”
- La solución.
- Salmo 32:5. “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah.”
- 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
- Salmo 51:1-4. “Al músico principal. Salmo de David, cuando después que se llegó a Betsabé, vino a él Natán el profeta. Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.”
2 Samuel 12
- ¡Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte!
- Vemos con mucha facilidad la paja en el ojo ajeno. Pero no podemos ver la viga en nuestros propios ojos.
- Gracias a Dios que existen 66 libros de la Biblia con profetas que vienen a advertirnos, explicarnos, exhortarnos y abrirnos los ojos.
- Oigamos a los 66 libros hablando la Palabra de Jehová.
- ¿Los escuchamos? si no los escuchamos, entonces seguiremos ciegos con nuestro pecado.
- ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos?
- Observemos que David, adulteró y mató, pero el Señor también le dice que él tuvo en poco su Palabra.
Este es el verdadero origen de su pecado.
- Observemos que David, adulteró y mató, pero el Señor también le dice que él tuvo en poco su Palabra.
- Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol.
- David cometió su pecado en secreto. ¿Por qué causa el Señor saca a la luz pública una situación personal?
- Lucas 12:3-4. “Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.”
- Juan 3:20-21. “Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.”
- ¡Pequé contra Jehová! Eso es confesar el pecado y nuestras transgresiones al Señor.
- También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás.
2 Samuel 13
- Una violación en su propia casa y entre sus hijos.
- ¿Se cumplió la Palabra de Dios?
- 2 Samuel 12:10-11. “Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol.
- Observemos que David oye todo esto y se enoja mucho, pero no exhorta a sus hijos.
- ¿Es esto producto de su propia experiencia y pecado?
- Absalón no habló con Amnón ni malo ni bueno. Aunque Absalón aborrecía a Amnón, porque había forzado a Tamar su hermana.
- Su odio creció durante dos años, hasta que mató a su hermano.
- ¿Ocurre esto en nuestras familias y congregaciones?
- Cómo tratar con el pecado.
- En lugar de odiar, confrontemos el pecado.
- Proverbios 26:24. “El que odia disimula con sus labios; Mas en su interior maquina engaño.”
- RAZONARÁS LA PALABRA.
- Levítico 19:18. “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.”
- Mateo 18:15-17. “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.”
Oremos con el Salmo 32.
- Padre, perdona mi transgresión, y cubre mi pecado.
- No me culpes de iniquidad.
- Y no dejes que en mi corazón viva en el engaño.
- No me dejes callar para que no se envejezcan mis huesos en mi gemir todo el día.
- Que no se agrave de día y de noche, tu mano sobre mí.
- Que no se vuelva mi verdor en sequedades de verano.
- Te declaro mi pecado y no encubro mi iniquidad.
- Confieso mis transgresiones a ti.
- Perdona la maldad de mi pecado.
- Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él. Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia; Con cánticos de liberación me rodearás.
- Gracias por tu Palabra y por tu promesa de hacerme entender, y te enseñarme el camino en que debo andar.
- Fija sobre mí tus ojos.
- No seré como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento, que han de ser sujetados con cabestro y con freno, Porque si no, no se acercan a ti.
- Creo, obedezco y declaro tu Palabra, porque muchos dolores habrá para el impío; pero yo esperaré en Ti.
- Rodéame con tu misericordia.
- Me alegraré y me gozaré en ti y cantaré con júbilo con todos los rectos de corazón.
Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez
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