1 Samuel 19-21

Día 90. Libro 9.

1 Samuel 19

1. ¿También Saúl entre los profetas?
• Este es un tema que, históricamente puede considerarse maltratado.
• Primero que nada veamos su contenido a la luz de toda la Palabra: porque la suma de la Palabra es la verdad.
• Salmo 119:160. «La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia.»
• Salmo 139:17. «¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!»
• Estos textos nos revelan una verdad bellísima e importantísima.
• Dios derrama su espíritu sobre sus hijos para que hablen su Palabra y así, edificarlos, exhortarlos y consolarlos.
• En su soberanía, puede incluso tomar a Saul y sus mensajeros para esto, demostrando así su poder.
• Digamos como Moisés:
• Números 11:29. “Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.”
• 1 Samuel 10:5-7,10. «Después de esto llegarás al collado de Dios donde está la guarnición de los filisteos; y cuando entres allá en la ciudad encontrarás una compañía de profetas que descienden del lugar alto, y delante de ellos salterio, pandero, flauta y arpa, y ellos profetizando. Entonces el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti con poder, y profetizarás con ellos, y serás mudado en otro hombre. Y cuando te hayan sucedido estas señales, haz lo que te viniere a la mano, porque Dios está contigo. (…). Y cuando llegaron allá al collado, he aquí la compañía de los profetas que venía a encontrarse con él; y el Espíritu de Dios vino sobre él con poder, y profetizó entre ellos.»
• Números 11:25-26. «Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron. Y habían quedado en el campamento dos varones, llamados el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu; estaban éstos entre los inscritos, pero no habían venido al tabernáculo; y profetizaron en el campamento.»
• 1 Corintios 14:3. «Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación.»
• 1 Corintios 14:24-25. «Pero si todos profetizan, y entra algún incrédulo o indocto, por todos es convencido, por todos es juzgado; lo oculto de su corazón se hace manifiesto; y así, postrándose sobre el rostro, adorará a Dios, declarando que verdaderamente Dios está entre vosotros.»
• 1 Corintios 14:29-33. «Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos.»

2. En todo el libro de Samuel, y en toda la Biblia, vemos claramente la soberanía de Dios.
• A veces esa soberanía, choca o es contraria, a las doctrinas que hemos aprendido.
• La soberanía, poder y justicia, de Dios, se completa con su gran y absoluta misericordia.
• Esto debe llevarnos a temerle y caer de rodillas agradecidos.

3. Observemos la secuencia:
• Dios sacó a Saúl de la nada.
• Lo puso por rey.
• Saúl desobedece la Palabra y es desechado por Dios.
• Cuando el profeta le anuncia el juicio de Dios, Saúl nunca demostró arrepentimiento. Al contrario, fue soberbio.
• Dios le envía un espíritu inmundo a atormentarlo. Dios lo mandó, no fue Satanás.
• También le envía a David, varón ungido y lleno de la Palabra. El cual lo calma momentáneamente. Lo cual sucederá con todo aquel que no se arrepienta y de frutos dignos de arrepentimiento.
• Saúl  en lugar de imitar a David, y arrepentirse, desea matarlo. Igual que Satán procurando la muerte del ungido de Jehová.
• En la persecución, Dios toma a Saúl y su lengua habla palabra de Dios. Dios mismo mandó su Espíritu sobre Saúl y este profetizó.
• Saúl queda desnudo, así como en realidad estamos delante de Dios.
• En lugar de tomar esta oportunidad para arrepentirse y ser sanado y restaurado, Saúl sale de allí a continuar con su plan diabólico de matar al ungido de Jehová.
Conclusiones:
• Dios trae sanidad y Dios envía la enfermedad y la locura.
• Dios levanta guerra y espada, y Dios mismo envía la paz.
• Dios es Dios Soberano y envía el bien a los que le obedecen.
• Pero también Dios mismo envía el mal si endurecemos el corazón para no arrepentirnos.
• ¿Estaremos aún sin entendimiento? Así estaba Saúl por la dureza de su corazón no arrepentido.

4. ¿Seremos como los profetas?
• Cualquiera que llegaba hasta ellos, no podía resistir la unción de la Palabra, por más endemoniado que estuviera.

5. Temamos, tomemos ejemplo y caminemos en humildad delante de la Palabra.
• 1 Corintios 12:11. «Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.»
• Job 12:24. » Él quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra, Y los hace vagar como por un yermo sin camino.»
• Job 23:13. “Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo.”

1 Samuel 20

1. Observemos las características del amor entre David y Jonatán:
• Su amistad se selló con un pacto.
• David halló gracia ante los ojos de Jonatán.
• El alma de Jonatán estaba ligada a la de David.
• Jonatán amaba a David como a sí mismo.
• Estaban dispuestos a morir el uno por el otro.
• Son las características del amor entre Cristo y su Iglesia.
• ¿Amamos a Cristo y correspondemos a su amor así de este mismo modo, como Jonatán a David? Jonatán renunció incluso a la posibilidad de ser rey, por amor a David, el rey escogido por el Señor.

2. Hagamos un pacto de Amor con el Señor.
• Que nuestra alma se quede ligada a la de Él y que nada pueda separarnos.
• Levantemos su nombre, hasta que el Señor haya quitado a sus enemigos sobre la tierra.
• Verso 42. «Y Jonatán dijo a David: Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre.»
• Juan 17:20-23. “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.”

1 Samuel 21

1. ¿Qué tienes a mano?
• No tengo pan común a la mano, solamente tengo pan sagrado.
• Que esa sea siempre nuestra respuesta para todo aquel que se acerque a nosotros.
• Recordemos siempre que tenemos al pan de vida eterna: Cristo, la Palabra de Dios.

Oremos.
Padre:
Que nunca nos falte tu Palabra, nuestro pan del cielo.

Mirdza Astrid Silva de Rivera
Raúl Vicente Rivera Ramírez

 

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