
Las plagas representan una progresión de la destrucción de todos los hombres, las familias, los gobernantes y los pueblos impíos y soberbios que no oyen, ni obedecen la palabra de Dios. Son la consecuencia ineludible del pecado. Comienzan a destruir los elementos más básicos de la vida y que pueden enfrentarse temporalmente con evasiones y soluciones humanas. Pero nunca pueden resolverse, ni sanar, ni limpiarse fuera de la obediencia a la Palabra de Dios. Una vez que el deterioro de la rebeldía avanza en el corazón del hombre, su fin se encamina hacia la muerte eterna. Finalmente la plaga del pecado alcanza lo que más amamos: nuestra propia descendencia. Las plagas de Egipto simbolizan también el desarrollo y evolución de la humanidad perversa y dura de corazón. Las plagas comienzan por el agua, afectando la capacidad de arrepentirse y ser lavados por la sangre de Cristo y el necesario y continuo lavamiento por la Palabra, ante el cual todo ser humano debe someterse permanentemente, con humildad y con sed de entender y obedecer. Las plagas continuarán cayendo en la mente de todo aquel que, rebelde y soberbiamente, se enseñoree con autoridad humana, sin someterse a la verdadera autoridad eterna: la autoridad de la Palabra de Dios. Al igual que la lepra, las plagas comienzan siendo invisibles, pero avanzan y se muestran haciendo visible su alcance. Actúan primeramente en la mente y el corazón, destruyendo a su lado todo vestigio de cosa verde y viva, toda la Palabra sembrada en ese ser. Aquel que no escucha las advertencias y exhortaciones de la Palabra, camina hacia esa dirección. Es evidente que éste deterioro es personal y puede progresar diferencialmente, pero es indetenible e inexorable si no se produce el arrepentimiento. Sólo Dios puede dar la orden de misericordia. Recordemos que en Cristo Jesús ya fuimos perdonados, limpiados y sacados de Egipto. No retrocedamos. En conclusión las plagas representan el progresivo desarrollo del deterioro en la mente de todo aquel que no se humilla, no se somete a la Palabra y por lo tanto no la entiende.